La Fiscalía del Estado ha pedido un total de 276 años para el puertorrealeño B.C.S., considerado en 2015 un “ciberacosador” por parte de la Policía Nacional, que lo detuvo en su domicilio de Puerto Real.

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Ahora, B.C.S se enfrenta a 34 delitos que le han sido imputados por el Ministerio Fiscal, y tendrá que sentarse en el banquillo de la Audiencia Provincial de Zaragoza -Sección Sexta- que le juzgará durante tres días.

B.C.S, de 31 años, tenía más de 2.000 archivos pedófilos en un almacenamiento virtual cuando fue detenido en Marzo de 2017. Gracias a la denuncia del padre de una de las víctimas los agentes iniciaron la investigación que permitió su arresto. Entre sus víctimas se encuentra un menor de nacionalidad estonia que se suicidó en 2008 como consecuencia de las presiones y amenazas recibidas (conocido también como Stalking) para que continuase enviándole material pornográfico.

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Si bien en 2009 y 2010 ya fue detenido por hechos similares, su última detención tuvo lugar en Marzo de 2017 a raíz de la denuncia presentada por un padre de Zaragoza que había descubierto cómo su hijo, menor de edad, intercambiaba fotografías de carácter íntimo con una supuesta chica, también menor de edad. Ésta, a su vez, hacía lo mismo con otros chicos menores del mismo entorno.

Una vez obtenidas evidencias digitales que demostraban la autoría de los hechos denunciados, los agentes se desplazaron a la localidad de residencia del investigado, en la provincia de Cádiz, procediendo a su detención, así como a la entrada y registro en su domicilio, donde se intervinieron de diverso material informático (smartphones, discos duros y consola de videojuegos). Los investigadores también pudieron comprobar que el detenido ocultaba el material pedófilo en un espacio de almacenamiento virtual, donde se localizaron más de 2.000 fotografías y vídeos de carácter sexual explícito de menores de edad.

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Ahora, B.C.S. se enfrenta a los 34 delitos continuados de captación de menores de 16 años y elaboración de pornografía infantil; otros tres de estos en grado de tentativa; otro de acoso sexual a menores (grooming); otro de descubrimiento de secretos; otro de distribución y tenencia de pornografía infantil; cuatro de amenazas agravadas y otros tantos de acoso obsesivo a menores (stalking). Como máximo cumpliría 21, el triple de la mayor condena pedida, de 7 años.

 

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