El Río San Pedro acoge la octava edición de su Lluvia Monstruosa de Caramelos


Lluvia de Caramelos del Río San Pedro

Un año más, los distintos actos y festejos de la noche de Halloween llegan a la barriada del Río San Pedro. Con los niños como principales protagonistas, el barrio entero se echa a la calle para que esa velada se convierta en la más terrorífica y divertida del año.

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Disfrazados y al grito de “truco o trato”, desde las primeras horas de la tarde los más pequeños visitan los distintos edificios, puerta a puerta, “a la caza” de sus anhelados caramelos y golosinas.

Este año, la tan esperada lluvia Monstruosa de Caramelos alcanza ya la octava edición gracias a la colaboración de empresas como Navalsur, COASA, Hinesur, Mecamansol, De Alba, Pescadería Río “El Chicla” y Pizzería el Paseo, que han donado una gran cantidad de caramelos para que los más pequeños lo pasen en grande. A ellos, se suma la también altruista colaboración de algunos vecinos como Juan Luis Castro y Pedro Moreno “Petrosky”, sin los cuáles esta edición no sería posible. La VIII Lluvia Monstruosa de caramelos tendrá lugar a partir de las 20.30 horas en la intercepción de la Avenida República Argentina con la calle República de El Salvador (esquina Pizzería El Paseo).

“Lo hacemos por el divertimento de los más pequeños, para que lo pasen genial en una noche distinta. Sin la ilusión y apoyo de las empresas colaboradoras no hubiera sido posible. Mil gracias a ellos”, comenta uno de los organizadores. “Eso sí, para pasarlo aún mejor, nos gustaría que todos acudiesen disfrazados y con muchas ganas de pasarlo bien” apunta.

Además de la lluvia de caramelos, el Río San Pedro ofrecerá a los más pequeños varias fiestas infantiles en diversos puntos del barrio y la creación de una casa del Terror en el local de la Asociación de Vecinos Matagorda. En Halloween, el Río San Pedro al completo se transforma en un enorme escenario en el que padres e hijos pasean y disfrutan entre sustos y buen humor.

Los vecinos y vecinas se lanzan a la calle, se colocan el disfraz y viven entre sus amplios patios interiores y calles una noche de fiesta diferente en la que reina la cordialidad, el entusiasmo, las bromas y el buen ambiente. Un acto totalmente altruista, solidario y comprometido con los demás. Sobre todo en los difíciles tiempos que corren. Todo sea por el divertimento de los más pequeños.

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