Quienes hayan venido siguiendo esta serie de artículos (I, II y III) que hace ya algunas semanas iniciábamos (serie a la que pertenece el texto que ahora tienen ante sus ojos), habrán podido informarse de las conexiones y los avatares económicos de una familia romana dedicada a la exportación y comercio de vino y derivados (unos derivados entre los que podría contarse ser el vinus acer, el vino agrio que ha terminado por encontrarse en la raíz de nuestro moderno vinagre), así como de salazones y salsas saladas de pescado, de una parte, e incluso de aceite, de otra, y todo ello en el ámbito extenso que comprende el Mediterráneo Occidental, desde la propia Roma capital del Imperio, hasta las costas atlánticas del Marruecos antiguo, con presencia de estos MEVII a los que venimos prestando nuestra atención en tierras tan lejanas entre sí como la misma ciudad de Roma, la Tarraconense antigua, el Marruecos atlántico o el territorio del actual término municipal de Puerto Real, entre otras (como hemos visto en los precedentes párrafos).

En los últimos ejemplos traíamos a escena a varios personajes que habrían envasado diversas producciones de la naturaleza ya citada y que habrían alcanzado, en concreto, la costa y el interior de la Galia así como la ciudad de Roma. En lo relativo a la comunidad de origen entre las ramas citadas de los Mevii no parece caber demasiado lugar a la discusión: elementos y cuestiones como los intereses comunes,   la coincidencia en los tria nomina (tria nomen, como sabemos, es la denominación que recibe el nombre completo de un ciudadano romano, que incluye el praenomen, el nomen y el cognomen), singularmente en nomina y cognomina (como hemos señalado) o la secuencia  cronológica  de  su  actuación  parecen  indicar  con  claridad  sus  lazos  de  parentesco (como ya sostuvieran en otros lugares historiadores como G. Chic García y  E. García Vargas, relevantes especialistas en economía romana)[1].

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En  el  caso de  los Mevii “portorrealeños” (sic) nos  encontramos  (como venimos señalando en función de los elementos de juicio con los que contamos) no solamente con lo que pudieran ser unos determinados tituli aislados que no contasen con una conexión visible y tangible con las grandes líneas del comercio romano -en el ámbito occidental de la Romanidad- sino  con lo que a todas luces aparece como una manifestación clara de la existencia de  un destacado ramal de ese comercio  en las tierras  hoy portorrealeñas.

En  este  capítulo de  testimonios (de diversos ejemplos de miembros de esa familia y sus actividades)  podemos  citar, junto a las ya mencionadas anteriormente,  la  marca  “MEEV”  (sobre contenedor vinario)  que Revilla Calvo (no sin manifestar sus  reservas sobre el particular) atribuye al taller de producción de ánforas de L’Aumedina de Tivissa, en la actual provincia de Tarragona (véase sobre el asunto el trabajo del mencionado Vicente  Revilla Calvo titulado Producción  cerámica  y  economía  rural  en  el Bajo Ebro en época  romana. El  alfar de l’Aumedina, Tivissa (Tarragona), publicado en Barcelona en 1993). Podría tratarse de una abreviatura distinta del nomen  “MEVIVS”, y si bien el centro de L’Aumedina viene a ser uno de los más notables núcleos  de  fabricación de contenedores cerámicos vinarios destinados a envasar las producciones destinadas a las exportaciones de caldos tarraconenses en el siglo I d.C., no es el único alfar que podría haber producido las  ánforas  relacionadas con los Mevii nororientales peninsulares.

Hemos de señalar que en cualquier caso nos inclinamos a pensar que la lectura de dicho titulus “MEEV” sólo difícilmente  podría estar relacionada con los Mevii ya constatados en aquella región del Noreste peninsular, habida cuenta de que no se ha encontrado ningún titulus (de clara lectura) de éstos (los Mevios) en  el  contexto  de  las  producciones de la ya referida figlina (una figlina es una fábrica de ánforas, un alfar) de L’Aumedina de Tivissa que pudiera  confirmar con nitidez la relación entre el horno citado y los mercatores que nos ocupan.

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Hemos, hasta el momento, enfocado nuestro interés a la hora de considerar estudiar el papel y las posibles actividades de los MEVII así como sus conexiones geográficas hacia un campo material concreto: el representado por los contenedores cerámicos (las ánforas) que serían propiedad de estos individuos y servirían para transportar diversos productos (salazones de pescado, vino, aceite) esencialmente (habida cuenta de los datos presentados) quizá por el ámbito Occidental del Imperio Romano; en efecto, hemos contemplado los tituli que de estos Mevios aparecen sobre ánforas de distintos tipos (por su forma), naturaleza (por su contenido), cronología (por su época) y procedencia (por su origen) entre los siglos I a.C. y I d.C. entre el Mediterráneo Central y el Atlántico marroquí.

Ahora y a continuación trataremos de aproximarnos a otros hipotéticos tituli de esta misma familia que aparecen no ya sobre ánforas, sino sobre otros tipos de materiales cerámicos, y muy especialmente sobre algunos de aquéllos destinados al uso doméstico cotidiano (para entendernos, diversas formas de vajilla doméstica, de cerámica de cocina), algo que podría servir para indicar un nuevo aspecto de las actividades económicas de estos Mevios, quienes podrían no limitarse al comercio de comestibles, sino incluso al de otros objetos de consumo como podrían ser los ya dichos cacharros de cocina (valga la expresión).

Junto a estos MEVII ya considerados en anteriores entregas de esta serie, unos MEVII cuyas  actividades se articularían en torno a dos grandes ejes (dentro de la Península Ibérica), el N.E. y el S.O. (los de la vieja Tarraconense nororiental, con una aparentemente neta proyección hacia las Galias, y los Mevii Favsti “portorrealeños”, cuyas empresas y actividades no sólo parecerían gozar de una mayor diversificación  en lo tocante a las  producciones que manejaban, sino  también  en  lo que  respecta a  las  líneas  comerciales,  ya que encontramos su presencia en un amplio radio de  acción  que  incluiría  África, la misma ciudad de Roma y, como no podía ser menos, en  el que quizá deba entenderse como núcleo de sus empresas y actividades en el ámbito de la transformación de pescado y el comercio de salazones, la Bahía de Cádiz), unos MEVII de los cuales contamos con referencias arqueológicas  suficientes para una  satisfactoria identificación de los mismos como miembros de una familia, podemos traer a colación nuevas referencias a ciertos tituli hallados, como señalábamos, sobre  materiales cerámicos de naturaleza varia y en apariencia relativos a (y relacionados con) este colectivo de negotiatores, los Mevii, de procedencias bien distintas y lejanas  en el tiempo y el espacio.

Abundaremos en el próximo artículo en este asunto relativo a marcas de los MEVII presentes en materiales cerámicos no anfóricos que quizá nos estén hablando de una hipotética diversificación del ámbito de interés y actividades de este colectivo familiar y empresarial romano con tanta presencia en las tierras que hoy componen el término municipal portorrealeño; señalaremos ahora simplemente que es M. Beltrán Lloris quien nos proporciona la noticia de la existencia  de  la  marca “L.M.F.”…en muchos vasos… hallados en la actual provincia de Badajoz (vid. al respecto su trabajo “Problemas de la  morfología  y  del concepto histórico-geográfico que recubren la noción tipo. Aportaciones a la  tipología  de  las  ánforas  béticas”, en Méthodes  Classiques  et  Méthodes  Formelles  dans  l’étude  des  amphores.  Roma, 1977), marca que sí parecería encontrarse en relación con los Mevii portorrealeños (dada la coincidencia en las iniciales de praenomen, nomen y cognomen), de confirmarse lo cual entraríamos en un campo nuevo y distinto de su actividad, puesto que junto a la producción  y  comercialización  de  aceite,  vino  y  salazones y conservas de pescado, vendríamos  quizá a encontrar la producción de vajillas y cerámicas comunes como una más de sus empresas y campos de interés.

Estas marcas de “L.M.F.” de Badajoz sí deben estar en relación con los tituli “L.M.F.F.” y “L.M.F.” sobre piezas de Terra Sigillata hispánica (un tipo de cerámica rojiza que formaba parte del mobiliario de cocina habitual en época imperial romana) procedente de los talleres de Andújar halladas, por ejemplo, en distintos puntos de la ciudad de Granada, y cuya difusión  podría muy bien haber alcanzado asimismo tierras hoy pacenses, y que igualmente podrían estar hablándonos de la diversificación de las actividades, producciones e intereses de los MEVII béticos, en un ámbito que si bien directamente relacionado con las producciones cerámicas trasciende sobradamente de las actividades de producción, transformación y comercio de salazones, vino y aceite; un verdadero microcosmos comercial que, a lo largo de al menos dos siglos, habría desarrollado sus variadas actividades en el ámbito de la Romanidad Occidental, en lo cual abundaremos en los próximos párrafos, contando quizá con las tierras del actual término municipal de Puerto Real como elemento axial en sus comportamientos y su devenir histórico.

Referencias:

[1]  Cfr. E. García Vargas y Julio Martínez Maganto, “Fuentes de riqueza y promoción social de los negotiantes salsarii béticos en el Alto Imperio Romano. Una aproximación diacrónica”, en Archivo Español de Arqueología 2009, nº. 82, pp. 133-152; igualmente, G. Chic García, “La ordenación territorial en la Bahía de Cádiz durante el Alto Imperio Romano”, en Gadir-Gades. Nueva Perspectiva Interdisciplinar. Sevilla 2004, pp. 75-105.

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