Con motivo de su reciente doctorado, Puerto Real Hoy entrevista al profesor, y ya doctor en Historia, Manuel J. Parodi, quien nos da algunas pinceladas de su tésis “La Arqueología del Norte de Marruecos en la primera mitad del siglo XX”.

Puerto Real Hoy: Profesor…, o mejor dicho, Doctor Manuel J. Parodi. En primer lugar, enhorabuena por tu Cum Laude en tu tésis doctoral. La pregunta es obligada. Tras tantos años de trabajo, ¿Qué supone para un historiador lograr este estatus académico? 

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Manuel J. Parodi: Pues a decir verdad, de una parte es algo a lo que no da uno demasiada importancia…, no es que te salgan alas o cosa similar (dicho sea con humor), perosí es cierto que, para mí, supone llegar a donde quería llegar desde que tenía 18 años…, que se dice pronto… Y supone asimismo el reconocimiento no sólo de un grado, sino -hasta cierto punto- de una trayectoria como investigador; digamos que no te hace mejor, ni te otorga ningún estatus, pero sí te ubica mejor en un paisaje en el que ya te desenvolvías desde hace mucho tiempo.

PRH: “La Arqueología del Norte de Marruecos en la primera mitad del siglo XX” ha sido tu objeto de estudio para esta Tésis. ¿Fue un tema sugerido? ¿Te llamó la atención desde un primer momento? 

MJP: No, no fue un tema sugerido; fue, como tantas cosas en la vida, algo inesperado. Siempre he sido un historiador de la Antigüedad, un especialista en el Mundo Antiguo, con especial atención a los horizontes culturales fenicio-púnico y romano…, lo cual hasta cierto punto (y para eso fueron esenciales mi paso por Italia y los EEUU con sendas becas de formación e investigació) me llevaba hasta el Norte de África. Pero fue la vida la que inopinadamente me llevó, por cuestiones de trabajo y de investigación, al Norte de África, a Marruecos…, y Pelayo Quintero (el gran pionero de la Arqueología andaluza y marroquí) fue en buena medida el “catalizador” de dicho acercamiento por mi parte al escenario historiográfico magrebí.

Conferencias impartidas en el Norte de África por Parodi

Conferencia impartida por el profesor Parodi hace un año.

PRH: Siempre te hemos visto muy relacionado con Universidades de Italia, Francia y Marruecos. ¿Te ha servido o ilustrado para esta tésis?

MJP: Bueno, realmente mi curriculum académico siempre ha sido bastante “heterodoxo”, en el sentido de poco convencional; siempre gracias al esfuerzo de mis padres y a las becas de estudio (no podría haber hecho nada sin las becas de las que he disfrutado, esencialmente públicas, alguna privada, sobre todo españolas, pero también algunas extranjeras). Para mi licenciatura en Historia me formé en la Universidad de Sevilla y en la de Cagliari (Italia), mientras que para mi doctorado han concurrido las universidades de Sevilla, de Kansas City-Missouri (la UMKC, del Estado de Missouri, en los EEUU), y de Cádiz. Y he impartido docencia en cursos de máster o estacionales en las Universidades de Cádiz, de Sevilla, de Granada, en la Internacional de Andalucía (UNIA), la de Castilla-La Mancha, la Abdelmalik Essaadi de Tánger-Tetuán…, aparte las colaboraciones de otra naturaleza y la publicación en revistas universitarias de Historia y Arqueología. El primer Congreso Internacional al que asistí, en Italia, fue uno de los Congresos del África Romana, uno de los encuentros señeros en lo que toca a la Historia de Roma en el ámbito del Mediterráneo meridional…, sirva ello de ejemplo, quizá, en lo que se refiere a mi “africanismo”.

PRH: ¿Encontramos relaciones en la Arqueología del Norte de Marruecos con la del Sur de Europa? 

MJP: Son indisolubles, como demuestra la Historiografía (algo tengo recogido en mi tesis); hay muchas concomitancias, en lo que atañe a la gestión, a la investigación, a la difusión, a los criterios, y ahora, de nuevo y desde hace ya un par de décadas, en lo que tiene que ver con la cooperación cultural, fructífera y muy positiva, entre España y Marruecos, y no solamente entre estos dos países: sirva de botón de muestra la Escuela de Arqueología Italiana en Cartago (la Scuola Archeologica Italiana di Cartagine, Academia Italo-tunecina de la que me honro en formar parte y que fomenta la cooperación cultural entre Italia y Túnez, entre Europa y el Norte de África, institución que preside uno de mis antiguos maestros, el Hon. Prof. Attilio Mastino).

PRH: Tras esta investigación que le ha llevado a Doctorarse, ¿Qué retos tiene sobre la mesa? ¿A que le gustaría dedicar tiempo en su próxima investigación? 

MJP: Sin ánimo de exagerar, son muchas cosas: para empezar, una media docena (sí, sin más) de Congresos (entre Congresos propiamente dichos, Jornadas, Encuentros…) para este otoño-invierno (en los que participo con algún texto o ponencia, en algunos de los cuales -tres- participo en la coordinación, o a los que he de asistir siquiera para hacer acto de presencia…); varias conferencias, artículos que he de entregar, un par de libros que deben ver la luz antes de diciembre… Y eso aparte del trabajo, claro… En estos días, por ejemplo, se ha inaugurado una exposición sobre el río Guadalquivir en la Historia, en el Archivo de Indias, en Sevilla, en uno de cuyos segmentos (el relativo al tema “El Río como Mito”) he participado, además de con un texto en el Catálogo de la referida exposición (que estará abierta al público hasta el mes de marzo de 2018).

PRH: Sabemos que reside en Sanlúcar de Barrameda, pero cada vez le vemos más por Puerto Real para temas de historia. ¿Está llegando esta temática cada vez más al interés ciudadano o se está despertando de un letargo? ¿Qué papel le augura al nuevo Centro de Interpretación de la Cultura? 

MJP: Sin entrar en futuribles, la Cultura, la educación, es la única salida, la única opción; en Puerto Real se están poniendo en marcha sinergias muy positivas (¿cómo no mencionar en este sentido al Ateneo, del que gracias a la invitación de su presidente, mi tocayo Manuel Villalpando, soy miembro fundador?) que redundan en el bien común, y eso es muy, muy positivo. Y, sí, gracias a Puerto Real Hoy puedo mantener abierto un cauce de difusión histórica y patrimonial en (y sobre) nuestra ciudad, lo cual, como sabes, agradezco infinito a este espacio digital, porque la divulgación histórica es fundamental para la socialización del conocimiento, algo en lo que sólo llevo trabajando un cuarto de siglo (chispa más o menos…), ¡¡y algo en lo que tengo intención se seguir trabajando mientras el cuerpo aguante!!

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