Las Jornadas de Historia de Puerto Real en las III Jornadas Culturales del CEPER Ribera del Mar


FOTOS: Margarita Fernández

La Historia no es ni solo ni principalmente una disciplina de estudio, una disciplina académica, científica, “de laboratorio”: el estudio de la Historia es, debe consistir, en el análisis de las sociedades en el espacio y el tiempo, sí, pero no es posible que la Historia se desprenda de sus matices, tonos, colores humanos…, no es posible que la Historia se deshumanice, que se convierta en una mera recopilación de datos, que caiga presa (como algunos quieren) del “datismo”, del hecho puntual, del “factismo”, que no explica y que sólo –en buena medida- presenta un aspecto parcial de la realidad histórica.

La Historia, el estudio de lo que ha sido para comprender lo que es (otra forma, coloquial, de decirlo), debe encontrarse a sí misma (y expresarse) en el territorio de la socialización del conocimiento, en el multicolor paisaje de la extensión horizontal del conocimiento, de la reflexión y la puesta en común del conocimiento (no serán demasiadas, por más veces que lo repitamos) como compromiso del investigador, un especialista que debe ser consciente de que su tarea no termina en el negro sobre blanco, en la publicación de un texto destinado a otros especialistas: su tarea debe llegar al ámbito de la difusión histórica en el cuerpo general de la sociedad, al terreno de la divulgación de la Historia y los valores del Patrimonio Histórico como un patrimonio común, social, general, horizontal, de todos.

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Uno de los deberes del historiador, de los especialistas en el análisis y el estudio de la evolución de las sociedades en el espacio y el tiempo, es el de contribuir a la extensión del conocimiento, a la extensión del conocimiento histórico en el contexto del cuerpo social, haciendo de este modo a dicho cuerpo social más sensible ante los valores del Patrimonio Histórico al ser mejor conocedor de su propia Historia y, con ello y por ello, de sí mismo, de su origen, su evolución, sus transformaciones y su evolución a lo largo del tiempo.

De este modo, la socialización del conocimiento es -debe ser- una de las principales herramientas de transformación de la conciencia social (y del conocimiento y la percepción que una sociedad tiene de sí misma), al incidir directamente en el sentido positivo del valor de la Historia, del valor del conocimiento histórico (y del Patrimonio) como un capital social, como un capital de la sociedad en cuestión, como un activo de dicha sociedad, un activo desde la perspectiva de la rentabilidad económica del Patrimonio Cultural de dicha sociedad tanto como desde la perspectiva del valor íntimo (ético, moral, cultural…) de una sociedad dada.

El CEPER (Centro de Personas Adultas) “Ribera del Mar” de Puerto Real viene desarrollando desde hace años una línea de trabajo en torno al Patrimonio Histórico (al Patrimonio Cultural, en sentido lato, con especial incidencia en el Patrimonio Monumental, Historico, Artístico, Arqueológico, Medioambiental…) de nuestra Real Villa, desde su aula de Patrimonio, en el contexto de la cual línea de trabajo y acción el referido CEPER ha desarrollado sus Jornadas Culturales que se celebran con carácter anual y que este año han conocido su tercera edición.

De este modo, el pasado viernes 23 de junio, en la Casa de la Juventud, se inauguró la edición del presente año 2017 de dichas III Jornadas Culturales del CEPER “Ribera del Mar”, que se desarrollaron entre los días 23, viernes, y 24 sábado, en dicho espacio público de nuestra ciudad contando con la colaboración del Ayuntamiento portorrealeño.

El pasado sábado, de este modo, segundo día de la actividad, 24 las citadas Jornadas Culturales centraron su interés en la presentación de dos libros de la autora cordobesa, y portorrealeña de adopción, Paula Contreras, doña Paquita, uno de los puntales literarios del ámbito gaditano en la segunda mitad del siglo XX y uno de los espíritus creadores más fecundos de la Historia de nuestra localidad, que ahora ha visto enriquecido el bagaje literario local merced a la edición de estos dos títulos que, como señalamos, centraron la atención de las III Jornadas del CEPER el sábado 24 de junio, un día que tuvo un marcado cariz literario.

El primer día de las Jornadas, de otra parte, el viernes 23 de junio, la atención de la actividad estuvo centrada en las Jornadas de Historia de Puerto Real, con la inauguración de una exposición que presentaba diversos materiales (paneles, fotografías, un vídeo en exposición continua sobre las Jornadas de Historia y sus contenidos a lo largo de los años, y los libros de las “Actas” de las referidas Jornadas de Historia), una exposición destinada al gran público e instalada en una de las salas de la Casa de la Juventud.

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Esta primera sesión de las III Jornadas Culturales del CEPER “Ribera del Mar” dedicadas a las Jornadas de Historia de Puerto Real tuvo, junto a la mencionada exposición, como plato fuerte (si se nos permite la licencia verbal) una mesa redonda sobre las Jornadas de Historia, sobre su nacimiento, su origen, su evolución, su desarrollo, su continuidad en el tiempo, sus contenidos, sus transformaciones a lo largo de los años, y los muy diferentes aspectos y matices de dicha actividad que tan central papel desempeñó en la vida cultural portorrealeña a caballo entre los siglos XX y XXI, a lo largo de las décadas de los 90 del pasado siglo XX y de los 2000 del presente siglo XXI.

En dicha mesa redonda participaron cinco ponentes, entre los que se contarían tres presidentes que tuvo la asociación “Aula XVI”, una de las entidades organizadoras de las Jornadas de Historia (otras, a lo largo de los años de celebración de la actividad, fueron el IES “Antonio Muro”, primera institución responsable de la actividad y desde la que se lanzaron las Jornadas en primera instancia, o el Ayuntamiento de Puerto Real, a lo largo del tiempo colaborador, coorganizador y finalmente organizador de las), a saber: Juan Antonio Vila, primer presidente de la referida asociación, quien suscribe estos párrafos, que fuera el segundo presidente de la entidad, y Manuel Ramos, tercer y último presidente de dicho colectivo cultural portorrealeño; los profesores Vila y Ramos eran, además, docentes en el IES “Antonio Muro” en los años de celebración de las Jornadas de Historia de Puerto Real.

Junto a los mencionados componentes de dicha mesa redonda participaron en la misma los también historiadores Jesús Bocanegra, técnico de Cultura del Ayuntamiento de Puerto Real, que participase asimismo (como otros trabajadores municipales relacionados con el evento, desde diferentes responsabilidades) y durante años en las tareas de organización de las Jornadas de Historia de Puerto Real y Antonio Villalpando, estudiante del IES “Antonio Muro” en los años de celebración de las Jornadas, y que estudiase Historia especializándose en Arqueología, algo en lo que tuvieron mucho que ver no sólo su vocación sino las propias Jornadas de Historia, como el propio Villalpando tuvo ocasión de poner de manifiesto la tarde del viernes 23 de junio.

La tarde tuvo como moderador al profesor José Andrade, docente en el CEPER “Ribera del Mar”, quien presentó la actividad, las Jornadas, por él coordinadas, y a los componentes de la mesa redonda.

Manuel Ramos, que abrió el turno de palabra de los ponentes, y Juan Antonio Vila, abordaron en sus intervenciones la componente didáctica y asociativa de las Jornadas, tratando acerca del papel del IES “Antonio Muro” y de su área de Historia en el origen de la actividad, el determinante papel de los alumnos y el rol pedagógico y didáctico de las Jornadas, como vehículo de socialización del conocimiento dentro y fuera del ámbito escolar (esto es, entre los más jóvenes de la comunidad educativa, los alumnos, y entre la ciudadanía general).

En sus intervenciones, independientes pero muy relacionadas entre sí, los profesores Ramos y Vila tuvieron palabras para otros docentes del IES “Antonio Muro” y otros componentes de la asociación “Aula XVI” que participaron asimismo en las Jornadas, en su origen, su gestación y su desarrollo y sostenimiento en el tiempo, haciendo hincapié en el valor didáctico, como señalamos, de la actividad, poniendo de manifiesto en este sentido, por ejemplo, el valor de la cooperación del cuerpo social portorrealeño en el desenvolvimiento y acción de las Jornadas, recordando, en este sentido, las aportaciones realizadas por muchas familias portorrealeñas en la forma de cesión temporal de materiales históricos de muy diversa naturaleza para las exposiciones que formaban parte del cuerpo de las Jornadas, y que tuvieron en el Centro Cultural Iglesia de San José un escenario recurrente (si bien no exclusivo) para su desarrollo.

Si los profesores Vila y Ramos hablaron de la componente pedagógica, asociativa y expositiva de las Jornadas, quien suscribe estos párrafos trató sobre el aspecto que las Jornadas desarrollaron en materia de investigación en, desde y sobre Puerto Real.

Desde su segundo año (la primera edición tuvo lugar en 1992, y se desarrollaron, con algún hiato, quince ediciones de las Jornadas), esta cita con la socialización del conocimiento tuvo entre sus distintas secciones una destinada a la investigación histórica, que recogía ponencias y comunicaciones -desde una perspectiva multidisciplinar- relacionadas con la Historia, la Arqueología, la Geografía, el Patrimonio Histórico, así como con el Patrimonio Natural y Medioambiental de Puerto Real y su entorno.

Este segmento reservado para la investigación permitiría que no pocos estudiosos presentasen sus trabajos, sus aportaciones, a las Jornadas, unos trabajos que se publicaron en los libros de “Actas” de las Jornadas, unos libros que representaron un antes y un después en el contexto de la Historiografía local, en el contexto de la Bibliografía Histórica portorrealeña, enriqueciendo notabilísimamente el panorama de las publicaciones sobre la Historia de Puerto Real existentes hasta los primeros años noventa del siglo pasado, y permitiendo a no pocos jóvenes (y no tan jóvenes) investigadores “foguearse” en la investigación y la publicación de trabajos, en muchos casos los primeros (o casi) de sus carreras como investigadores en el campo de la Historia y el Patrimonio Histórico.

El también licenciado en Historia y técnico municipal de Cultura Jesús Bocanegra abordó en su intervención en la mesa redonda de la tarde del viernes los diversos aspectos relacionados con la participación del Ayuntamiento portorrealeño en el desarrollo de las Jornadas, unos aspectos que ciertamente trascienden de lo técnico, lo económico, lo organizativo, y que forman parte de la intrahistoria de la actividad, e incluso de los perfiles sentimentales y humanos de la misma, y que hicieron posible que año tras año, y durante no pocos, las Jornadas de Historia se consolidasen como una cita obligada en el calendario cultural de Puerto Real.

El último ponente de la tarde, Antonio Villalpando, arqueólogo, habló de su experiencia como estudiante en los años del desarrollo de las Jornadas de Historia, exponiendo a través de su caso la experiencia de los cientos de estudiantes portorrealeños que trabajaron con enorme ilusión en las Jornadas durante los años de celebración de las mismas; Villalpando hizo partícipes a los asistentes de la importancia que tuvieron las Jornadas en su formación y en la consolidación de su vocación como historiador y arqueólogo.

Abierto el turno de palabra a los asistentes, se entabló un diálogo entre el público y los ponentes, que enriqueció grandemente las conclusiones de la tarde, flotando en el aire la oportunidad de volver a celebrar las Jornadas de Historia de Puerto Real en un futuro quizá no demasiado lejano.

Las III Jornadas Culturales del CEPER “Ribera del Mar”, de este modo, se constituyeron como un punto de reflexión y debate, de memoria y análisis sobre las Jornadas de Historia de Puerto Real, su nacimiento, sus diferentes aspectos y segmentos, y sobre su desarrollo y evolución, así como sobre el papel que esta actividad (que congregaba a miles de portorrealeños cada año en torno a sus sesiones, sus actividades y a su exposición) desempeñó como vehículo de socialización del conocimiento y de sensibilización sobre nuestra Historia y sobre los valores de nuestro Patrimonio en el Puerto Real a caballo entre el presente y el pasado milenios, entre los siglos XX y XXI.

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