Historia de Puerto Real: Puerto Real, una máquina del Tiempo (II)


Petitorre. (Foto: Óscar Requejo)
Petitorre. (Foto: Óscar Requejo)

Apuntábamos en el precedente artículo de esta serie cómo el casco histórico de Puerto Real es una auténtica “máquina del Tiempo” gracias a la cual es posible viajar a través de las diferentes épocas de la Historia que ha conocido la Villa sin otro esfuerzo que el de realizar un agradable paseo por las calles del damero de este singularísimo casco urbano portorrealeño.

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Así, cualquier persona que quiera realizar un ameno recorrido por la Historia de Puerto Real, acercándose a diferentes etapas y momentos de nuestra Historia, de una parte puede visitar -como decíamos- el Centro de Interpretación de la Villa, anexo al Centro Cultural “Iglesia de San José”, siendo que podrá también hacer este viaje en el tiempo paseando por el callejero portorrealeño sin apenas apartarse del casco histórico- de Puerto Real, ya que en nuestro caserío local podrá encontrarla manera de atravesar las distintas etapas de nuestra Historia mediante la contemplación y el disfrute de los diversos hitos patrimoniales conservados en la actualidad en la Real Villa.

De esta forma Puerto Real se convierte en una “máquina del tiempo” que nos permite llevar a cabo un viaje a lo largo de los siglos gracias al Patrimonio Cultural e Histórico portorrealeño, los hitos del cual se convierten en los elementos de referencia de tal viaje en el tiempo durante ese paseo por nuestras calles y plazas, por nuestra ribera y nuestros rincones más clásicos.

En el anterior artículo comenzábamos ese viaje en el tiempo arrancando desde la Antigüedad Clásica representada por el Horno romano de El Gallinero (que pertenece a un horizonte cronológico del siglo I d.C.), remontándonos por tanto a dos mil años atrás, llegando en nuestros anteriores párrafos nada menos que hasta el siglo XVI, con la Prioral de San Sebastián coronando el panorama patrimonial de la Real Villa desde su suave loma de la Calle Reyes Católicos. Es de señalar ahora, saliendo del casco urbano local, que a los siglos XIV y XV pertenecería la Torre del Berroquejo (o Berrocalejo), históricamente perteneciente al término municipal de Puerto Real y hoy desubicada en el de Jerez, y localizada cerca del cruce de Cuatro Caminos, en plena campiña portorrealeña. Y es igualmente de señalar cómo otro de los vestigios de época moderna que -muy erasados por el tiempo y sus avatares- se conservan en la localidad es el Castillo de Matagorda, en el ámbito de nuestros astilleros, un castillo que nos lleva hasta los siglos XVI y XVII.

Caja del Agua, en el Parque de El Porvenir.
Caja del Agua, en el Parque de El Porvenir.

Finalmente llegábamos hasta el mencionado siglo XVII, que se presenta ante nuestros ojos, por ejemplo, gracias a la iglesia conventual de La Victoria, en cuyo interior destacan las imágenes de La Soledad de la Roldana y del Cristo yacente del Santo Entierro, unos elementos verdaderamente singulares de nuestro Patrimonio local que se adscriben así mismo al siglo XVII, unas obras de arte magistrales gracias a las cuales también nos es posible acercarnos al Siglo de Oro, al Setecientos, a la época contemporánea de Lope de Vega, de Calderón, de Quevedo o del mismísimo Cervantes.

Quizá sea el siglo XVIII, el así llamado “Siglo de las Luces”, el que presente una mayor feracidad patrimonial y monumental en la Real Villa, con no pocos testimonios del esplendor que conociera en dicha centuria nuestra ciudad, al calor de su papel esencial en la geoestrategia de la Monarquía Hispánica en lo relativo a las Reales Armadas y al comercio indiano, especialmente a consecuencia del traslado de la Casa de la Contratación desde Sevilla a Cádiz en el año 1717.

Así, serán varios los hitos monumentales de Puerto Real que nos permitan acercarnos al referido siglo XVIII, a la fértil época de la Ilustración, sin que tengamos necesidad de salir del casco histórico portorrealeño.

De una parte, toda la Ribera del Muelle, en líneas generales, donde se encuentran monumentos como el Callejón del Arco o la Petitorre, balcón y torre mirador sobre la Bahía que nos hablan de barcos indianos, de flotas de Indias y de ese siglo de las Luces que tan bien reflejase el cubano Alejo Carpentier en los párrafos de sus obras literarias.

Si apartarnos mucho de ese mismo ámbito de la ribera dieciochesca portorrealeña encontraremos otro elemento señero de nuestro Patrimonio Monumental como es la Media Luneta del Muelle, una evidencia de las estructuras portuarias y ribereñas del Puerto Real del siglo XVIII, aún recibe el beso de las olas -hoy como hace casi tres siglos- bajo la mirada de nuestras pequeñas barcas y el vuelo de las gaviotas.

Al mismo siglo XVIII, a las postrimerías del mismo, pertenecen otros espléndidos hitos monumentales locales como la iglesia de San José (de Jesús, María y José en su origen y hoy centro cultural de la Villa), la torre de la iglesia conventual de La Victoria (la iglesia es del XVII y su torre es posterior, del XVIII), o la Caja de Agua del Porvenir (desaparecida su estructura hermana la Caja de Agua del Muelle a principios de los años 90 del pasado siglo ante la fatua ignorancia de quienes entonces gobernaban el pueblo), cabecera del acueducto del siglo XVIII construido por el ayuntamiento bajo la batuta del maestro Ruiz Florindo y del cual se conservan -como en Casines o junto a la parroquia de María Auxiliadora- algunas de sus torres de regulación de la presión y para la ventilación del conducto.

Todos estos hitos patrimoniales se combinan con algunas de las grandes casonas de cargadores de Indias del mismo siglo, como las existentes en la calle de La Soledad, en la calle Nueva o en la Calle Cruz Verde, en donde destacan las existentes en la vieja Plazuela de la Cruz, cerca de la antigua Ribera del Muelle, entre las calles Amargura y de la Plaza.

Ampliando el rango y radio de nuestro paseo (y sin aspiraciones de exhaustividad), otros elementos históricos del siglo XVIII y que nos pueden llevar hasta dicho siglo en Puerto Real son por ejemplo la Noria de Autrán, vestigio de la época ilustrada tanto como de la invasión napoleónica a principios del siglo XIX, o las instalaciones del pago de El Trocadero, como los diques de carena de dicho pago tan íntimamente relacionadas con la época dorada del comercio indiano o el mismísimo Fort Luis o Castillo de San Luis, adscrito asimismo al siglo XVIII y de tanto peso en la Historia contemporánea de España por su papel tanto en las guerras napoleónicas como en la derrota de los liberales en los hechos de 1823, con la Batalla del Trocadero y los Cien Mil Hijos de San Luis.

Noria de Autrán. (Foto: Óscar Requejo)
Noria de Autrán. (Foto: Óscar Requejo)

En el otro extremo del término municipal portorrealeño, lindando con la vecina localidad de San Fernando, habremos de mencionar el Real Carenero, el Puente Zuazo y los baluartes de defensa de la Bahía localizados en nuestro término y territorio, hitos todos los cuales nos redondean ese viaje por el siglo de la Ilustración que hemos querido realizar a lo largo de estos párrafos de hoy.

Y a caballo entre los siglos XVIII y XIX encontramos otro de los edificios monumentales más destacados de la Real Villa, la Plaza de Abastos, nuestro Mercado, que desde hace más de doscientos años viene sirviendo y abasteciendo a los vecinos de la localidad con los mejores productos de la tierra y del mar y que se cuenta entre los edificios de su naturaleza en activo más antiguos de toda Andalucía, siendo un ejemplo del racionalismo ilustrado dieciochesco aplicado al terreno de la salud pública y los servicios a la población.

Todos estos hitos monumentales, la mayor parte de los cuales están ubicados en pleno casco histórico portorrealeño, nos llevan por los siglos de nuestro pasado en un viaje por nuestra Historia local en el que Puerto Real actúa como una verdadera máquina del tiempo.

Y en próximos párrafos, los siglos XIX y XX…

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