Como señalábamos en precedentes líneas de esta serie, que estaban también (como las de hoy) dedicadas a la consideración de este binomio entre Patrimonio y Turismo, la correcta gestión del mismo -de este binomio- resulta ya un reto tanto para el ámbito público (las administraciones interesadas en el Turismo, tanto locales como provinciales, regionales y nacionales) como para el sector empresarial y el ámbito del trabajo.

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La Carta Mundial de Turismo Sostenible, adoptada por unanimidad en la Sesión Plenaria de la Cumbre Mundial de Turismo Sostenible celebrada en Vitoria-Gasteiz entre los días 26 y 27 de noviembre del año 2015 señala varios puntos esenciales en lo relativo a la naturaleza y la gestión de una actividad de tanto peso en nuestro país (y en nuestra ciudad) como es la del Turismo.

Huelga detenerse a mencionar aquí y ahora (por sabido) el papel que la actividad turística juega en el seno de la economía portorrealeña, y cómo la misma (la actividad turística) va convirtiéndose en un elemento verdaderamente esencial para la economía local, si bien sigue estando demasiado sujeta a cuestiones como la estacionalidad o un cierto monocultivo turístico, factores que deben ser superados si se quiere hacer de la actividad turística una realidad económica lo suficientemente fuerte a lo largo de los doce meses del año.

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Pozos de Malas Noches en Puerto Real

Igualmente habrá de tenerse en cuenta el problema que la saturación, la masificación del fenómeno turístico viene acarreando en determinadas (y no pocas) geografías dentro y fuera de España a la hora de implementar un modelo turístico local que trascienda de los [que vienen mostrándose como los] hábitos tópicos del turismo y se pueda desarrollar un modelo, un planteamiento turístico de calidad que se articule sobre principios y cuestiones que tengan que ver a su vez con la desestacionalización y la puesta en valor -de cara al turismo y su puesta en carga económica- de los ricos y variados (y no es una forma de hablar, ni un tópico) elementos de nuestro Patrimonio Cultural y Natural (desde lo Inmaterial, como nuestra gastronomía y la manzanilla y demás vinos sanluqueños, hasta lo Monumental e Histórico-Artístico, lo Arqueológico y lo Medioambiental y Natural), y todo ello de manera sostenible y ecológica, es decir, sustentable y armónica con el propio Patrimonio y su conservación (cuando no ya, valga decir, con la propia supervivencia del mismo, tan amenazado en estos momentos y desde hace ya tiempo por la masificación turística).

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La actividad turística es, pues, una cuestión de todo punto merecedora de estudios y consideraciones que trasciendan lo estadístico (siendo lo estadístico, como es de entender, imprescindible en cualquier caso), y puede incluso llegar a constituir una suerte de “arma de doble filo”, pues la irrenunciable realidad de su innegable papel y su peso económico puede venir lastrada por el propio coste (económico, social…) de las consecuencias de una gestión de la actividad turística más enfocada hacia el beneficio inmediato que hacia la sostenibilidad de dicha actividad y su conjunción armónica con los paisajes patrimoniales, naturales y culturales, y humanos donde se desarrolla la misma.

Dichos puntos esenciales antedichos, (que no desarrollábamos por cuestiones de espacio en el artículo anterior y que recogemos ahora en las líneas que siguen), recogidos en la mencionada Carta Mundial de Turismo Sostenible de Vitoria-Gasteiz de 2015 y que resultan de todo punto imprescindibles (y no sólo en Puerto Real) hoy por hoy de cara a la implementación y puesta en práctica de políticas públicas reales (y enfocadas en la sostenibilidad) de gestión del Turismo, son los siguientes:

El turismo desempeña un papel vital para avanzar hacia un planeta más pacífico, permitiendo abrir nuevas posibilidades para convertirlo en un instrumento de paz y tolerancia.

Teatro Principal de Puerto Real

Teatro Principal de Puerto Real.

El turismo bien gestionado puede ser un protagonista trascendental a la hora de preservar los tesoros actuales para las generaciones futuras, asegurando la protección y la integridad de nuestro patrimonio común, material e inmaterial.

El turismo debe ser compatible con la conservación de la naturaleza y de la biodiversidad, ya que un medio ambiente sano constituye un recurso turístico fundamental y sirve para tomar conciencia del valor intrínseco de la naturaleza para todos.

El turismo debe responder de forma activa y de manera urgente al cambio climático, en el marco evolutivo de las Naciones Unidas, reduciendo progresivamente sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) para poder crecer de manera sostenible.

El turismo puede contribuir a su propia resiliencia y a la recuperación económica mundial, mediante la aplicación de una estrategia de descarbonización, junto con la innovación en el uso de energía, los recursos, el transporte y los sistemas de comunicación.

Primer dique construido en Matagorda.

Primer dique construido en Matagorda. (Foto: Museo “El Dique”).

El turismo es una actividad transversal que puede contribuir a luchar contra la pobreza, proteger la naturaleza y el medio ambiente, y promover el desarrollo sostenible.

El turismo debe utilizar los bienes y servicios locales de manera que pueda aumentar los vínculos con la comunidad y reducir al mínimo las fugas económicas, reconociendo la cohesión social y económica como principio fundamental del desarrollo del turismo sostenible.

El turismo debe asegurar la implantación de patrones de consumo y producción sostenibles a lo largo de toda la cadena de servicios y actividades. El turismo es uno de los motores más prometedores de crecimiento para la economía mundial, especialmente en los países en desarrollo, y la clave para apoyar a los modelos emergentes en la transición hacia economías verdes.

El turismo debe adoptar tecnologías y modos de gestión innovadores y apropiados para mejorar la eficiencia del uso de los recursos, en particular en el uso del agua y la energía.

El turismo debe proporcionar soluciones innovadoras para ser más eficiente en el manejo de los recursos en el contexto de una economía circular, evitando la generación de residuos, aumentando la eficiencia y reduciendo el consumo y la contaminación.

El turismo debe aprovechar las oportunidades que brindan las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) para construir el turismo inteligente, responsable y creativo del futuro.

El turismo constituye una fuerza motriz del patrimonio cultural, las artes y las industrias culturales y creativas, de conformidad con las convenciones culturales de la UNESCO y sus directrices operacionales.

El Turismo, pues, es una actividad de enorme peso económico los costes de la cual acaso recaen en exceso en el ámbito público, y que está asistiendo además (aún no en la Villa, esperamos) a un fenómeno de saturación (de manera no ya gradual sino aparentemente exponencial) que puede llevar a la misma, dicho en términos coloquiales, a “morir de éxito” en un plazo medio, no demasiado largo.

De cara a la construcción y el desarrollo de un marco turístico de calidad en un contexto como el portorrealeño (que aún permanece libre de saturación y de los vicios y sevicias que ya causan -en mayor o menor medida- tanto daño y problemas de gestión a ciudades de nuestra comunidad y nuestro entorno) será imprescindible apostar por un discurso más orientado hacia la calidad que hacia la cantidad, algo que a Puerto Real puede beneficiar en gran medida y en lo que nuestra Real Villa puede llevar a cabo un gran trabajo ya que los principales valores de sus atractivos son, precisamente, los patrimoniales.

Así, y como sabemos todos los portorrealeños, entre las fortalezas de Puerto Real una de las principales es el Patrimonio Cultural y Natural de nuestro Término Municipal, la tan feliz y única combinación de ambas vertientes del Patrimonio, (Medioambiental e Histórico) de la que gozamos en nuestro Término, y que lleva a que en un ámbito paisajístico único, verdaderamente único por la riqueza y variedad de sus unidades y sus componentes, se integren elementos antrópicos de un peso, una variedad y un valor que abarcan desde la Prehistoria hasta el Patrimonio Industrial vivo y activo, pasando por todos nuestros monumentos, por todo nuestro Patrimonio Monumental.

Pozos de Malas Noches en Puerto Real

Unos monumentos históricos entre los que se cuentan castillos y baluartes como los de Matagorda o San Luis, elementos portuarios y de ribera históricos como la Media Luneta del Muelle, parques románticos como El Porvenir, iglesias renacentistas, barrocas y neoclásicas como San Sebastián, La Victoria o San José, casonas y casas-palacio de cargadores de Indias como las de las calles Soledad o Cruz Verde, elementos singulares como el Callejón del Arco, miradores como el de la Petitorre, instalaciones y edificios históricos de carácter y naturaleza económica, como el ámbito del Trocadero, como el Mercado de Abastos, el Teatro Principal o la Caja de Agua del Porvenir…, y todo ello en un contexto que, desde el punto de vista natural, insistimos, no podemos sino calificar como excepcional.

Hacer una afirmación tal es cualquier cosa menos expresar un tópico, una idea recurrente o una esperanza: es decir la verdad, es aportar un dato real que, como decíamos, está en la mente y los corazones de todos los portorrealeños. Y ése es, si lo hay, el camino. Y hablaremos de ello.

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