La visita de Susana Sarria, Presidenta de Navantia, al astillero de Puerto Real se podría decir que se hizo prácticamente con nocturnidad y alevosía.

Ningún medio de comunicación. Solo los de la casa. Todo para descubrir un monolito con motivo del 140 aniversario de la inauguración del astillero de Matagorda, que bien habría que decirle a la señora Sarria que quedaba algo más al fondo de las oficinas centrales de la planta.

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Fotito de rigor con los trabajadores de la planta y finalizado un acto que fue soberanamente un trámite en estos días que los representantes sindicales negocian el convenio y el Plan Industrial 2018-2022 para las factorías.

Habría sido más inteligente, por parte de la Presidenta de Navantia, haber venido en otra fecha a inaugurar dicho monolito frente a las oficinas del astillero de Puerto Real. O al menos, haberlo hecho con una buena noticia que tanto nos hace falta en La Villa.

Trabajo para San Fernando, Cádiz, Ferrol, Cartagena… y ¿para nosotros qué?. Más allá de los ya anunciados buques TLET y BAM IS y junto con la pontona para Noruega, en el horizonte de la planta de Puerto Real pasa por los contratos de los buques para el armero francés de Chantiers de L’Atlantique, que traería muchísimas horas de carga de trabajo tanto para la planta como para la industria auxiliar. Así también como las distintas subestaciones para parques eólicos de Iberdrola.

Señora Sarria, déjese de marear la perdiz con monolitos en Puerto Real, y mejor traiga barcos, que es lo que mejor se sabe hacer en uno de los grandes astilleros de Europa.

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