El Teatro Principal de Puerto Real acogió este sábado el acto por el Día de La Villa 2017. Un acto que se celebró, a diferencia de años anteriores, en este recinto, abandonando el Centro Cultural Iglesia de San José, que había sido el escenario de este evento.

De hecho, todo el patio de butacas y el primer anfiteatro se llenaron para ver un acto que contó con momentos emotivos y con música de la tierra.

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Los hijos adoptivos de Puerto Real este año han sido el sacerdote Antonio Troya (San Fernando, 1927) y Maruja Mey (Cádiz, 1937).

Al primero, conocido como el “cura rojo” se le otorgó este galardón por su inestimable labor y dedicación en pro de los más desfavorecidos desde su firme compromiso social, y como público reconocimiento a su dilatada labor en pro de los intereses de nuestro pueblo a lo largo de toda su vida.

Maruja Mey, por su parte, lo recibió por el ejemplo de superación que siempre ha evidenciado, y su inestimable labor y dedicación al frente del mundo asociativo.

Las medallas de La Villa recayeron en la Asociación por la recuperación de la Memoria Histórica, Social y Política de Puerto Real por su importante trayectoria y por su arduo y loable empeño en el esclarecimiento de la historia reciente de nuestro municipio; y en la Peña Flamenca Canalejas de Puerto Real, por su encomiable trabajo cultural y como entidad motora del tejido asociativo puertorrealeño.

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