Los padres del CEIP Reggio llevan a Fiscalía el informe sobre los techos del colegio


La Asociación de Madres y Padres del Colegio Reggio ha presentado ante la Fiscalía el informe pericial encargado por ellos mismos en el que se recogía que la vida útil de las cubiertas de uralita ya ha finalizado, con lo que recomienda el desmontaje de todos los techos “cumpliendo la normativa para la retirada de amianto” como única salida posible ante el estado del centro educativo.

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Cabe recordar que la Junta de Andalucía ha aprobado retirar sólo dos de los tejados. El AMPA pretende ahora que la autoridad judicial determine si puede obligar al Gobierno andaluz a acometer esta obra. En todo caso, los padres han decidido que sus hijos no irán a clase en septiembre mientras no se tomen las medidas para acreditar que la salud de sus hijos no sufre riesgo alguno.

Este informe fue encargado por el AMPA tras no satisfacerle la decisión de la Consejería de Educación de retirar sólo dos de los techos de uralita del centro, el de un cuarto de apero donde se detectó el foco de contaminación por amianto, y el del porche, por su mal estado.

La obra ya está aprobada y autorizada y va a comenzar en agosto, pero el AMPA cree que el resto de tejados también supone un peligro para sus hijos, de ahí que optara por contratar a una empresa especializada para que revisara uno a uno todos los techos. Según esta asociación, es la primera vez que se hace un análisis tan exhaustivo de las instalaciones.

El informe, elaborado por la empresa Ayalto es concluyente. Pormenoriza uno por uno los techos analizados y encuentra en ellos numerosas deficiencias. En el edificio principal hay partes de techos sustituidas, puntas oxidadas y zonas dañadas con grietas. Las mismas grietas, e incluso, partes dobladas, se ven en la pasarela del edificio principal al pabellón. El pabellón y la vivienda del conserje también tiene muchos defectos en el tejado.

En declaraciones a Radio Cádiz de la Cadena SER, la presidenta del AMPA del centro, María del Mar Falcón, expone que “Se comprueba multitud de entradas de luz, a lo largo de la cubierta del pabellón, tanto encuentros no sellados o deteriorados, pasantes de anclajes picados, se observan manchas de humedad en el falso techo, y oxidación en los anclajes metálicos”.

Todas estas descripciones se acompañan de fotografías que acreditan las roturas puntuales. El informe recuerda que la legislación actual establece que la vida útil de la uralita está entre 30 y 50 años, siempre que esté bien conservada. El inmueble, según catastro, data de 1957, con lo que “el material instalado en esa fecha ha superado su vida útil”.

Por eso, alerta de que “al haber superado su vida útil el material se encuentra deteriorado, siendo mas sensible a erosión y desgaste, provocando una mayor propagación de esporas con amianto”.

La Junta de Andalucía, tras las denuncias de los padres, se decidió a asumir la inversión en la obra de retirada de los dos techos, pero instó al Ayuntamiento de Puerto Real, porque es su competencia, a mantener el resto de tejados mientras no se puede acometer el desmontaje de todos los techos.

Pero el perito determina que cualquier tipo de reparación o mantenimiento supondría un riesgo añadido, porque “implica el tránsito de trabajadores sobre las cubiertas, con la consiguiente posibilidad de rotura de placas y liberación de fibras de amianto”.

Tampoco aconseja otras soluciones que no sean la retirada de todos estos techos “por dudosa fiabilidad técnicas y el riesgo anteriormente descrito”.

De ahí que concluya que “la única opción es el desmontaje y la retirada de la cubierta”. El AMPA ha trasladado a la Junta y al Ayuntamiento de Puerto Real el contenido del informe para que tomen medidas.

El AMPA cree que, a la luz de estos datos, los niños no deben ir a clase en septiembre e insta a la Junta a estudiar qué va a pasar con ellos este curso. “No hay que dejarlo pasar, si hay que reubicar a los niños en otros colegios, hay que plantearlo ya”, opina la presidenta, María del Mar Falcón.

En el colegio, cuya directora presentó la dimisión en junio en medio de la polémica, hay más de 400 escolares. Algunos padres ya habían pedido el traslado de sus hijos antes del verano.

La solución no es fácil. Retirar todos los techos es una obra costosa y compleja que no daría tiempo a realizar antes del inicio de las clases. Tampoco será fácil encontrar sitio para tantos alumnos en Puerto Real. Y el AMPA está convencida de que ningún padre querrá llevar a sus hijos a un colegio donde no esté garantizado al cien por cien que no existe riesgo para la salud.

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