Decía Jesús Plaza (PA) esta semana que su partido defendía lo público, tras insistir que la empresa que gestiona el suministro de agua (APRESA) no se iba a privatizar como han hecho localidades vecinas. Mi pregunta es si un político sabe diferenciar lo público de lo privado. En España lo público se prostituye a favor de los intereses partidistas y personales, un ejemplo puertorrealeño es la creación sistemática de empresas privadas con capital público donde se encuentra el mayor coladero de enchufados afines a unos y otros. Estas sociedades son el claro ejemplo de falta de transparencia, donde no hay libre concurrencia a los cargos y jamás hemos visto publicada una oferta de empleo. Se han olvidado que esa empresa está creada con nuestro dinero, el de los ciudadanos, el tuyo y el mío.

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No pueden hablar de defender lo público cuando contratan cargos de confianza (a dedo) desplazando a funcionarios de sus puestos. Estos políticos, que se dan golpes de pecho, continúan prostituyendo lo público cada día. Nuestro Consistorio tiene a buenos electricistas en plantilla y mantienen contratada una empresa externa para que realice sus funciones. La solución es colgarles el sambenito de flojos, porque os ha interesado a vosotros y a los que estaban antes. Ni los malos son tan malos, ni los buenos lo son tanto. Cuando el personal municipal habla y exige sus derechos, no tardáis en utilizar con descaro los medios de comunicación como herramientas de presión, para echar a los ciudadanos encima de sus funcionarios, como si fueran los culpables de la falta de criterio y de la mala gestión de los políticos.

Es evidente que los vuestros no se van a poner a exigir más salario, ni mejores condiciones laborales. El cuponazo electoral que supone cuatro años de sueldazo garantizado ya, al menos a mi, me parece bastante. Déjense de manipular, de vapulear y de enturbiar el prestigio de las personas. En Puerto Real hay buenos y malos funcionarios, como en todos los trabajos, pero seamos coherentes cuando pronunciamos seguidas las palabras defensa y público. Para defender lo público hay que empezar por dar ejemplo, por recortar en lo prescindible y dar valor el principal activo con el que cuenta el Ayuntamiento: la profesionalidad de sus trabajadores.

 

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