Las vísperas de unas nuevas elecciones andaluzas generan una notable expectación, dado que, históricamente, estos comicios han funcionado como un indicador del comportamiento electoral en las elecciones generales. En el ámbito del andalucismo político, la coyuntura actual se presenta especialmente compleja. La legislación electoral, junto con las discrepancias internas y la falta de entendimiento entre las distintas organizaciones andalucistas, evidencian un elevado grado de fragmentación que, lejos de favorecer la articulación de un proyecto común, contribuye a la división de las formaciones y, en consecuencia, de su electorado. Esta situación tiende a provocar un creciente desánimo entre los votantes, quienes observan nuevamente cómo, a diferencia de otros movimientos nacionalistas en el Estado —donde las distintas fuerzas políticas han sido capaces de establecer alianzas en favor de intereses nacionales o autonómicos compartidos—, el andalucismo no logra recomponerse ni consolidar una presencia cohesionada dentro del sistema político.
En este contexto, la iniciativa de acercamiento promovida por Andalucía por Sí (AXSI) hacia Adelante Andalucía introduce un elemento de ruptura respecto a dicha dinámica. Desde una perspectiva que se presenta como abierta y constructiva, AXSI plantea la conformación de una fuerza política capaz de aglutinar a las diferentes organizaciones andalucistas. El objetivo de esta propuesta sería dotar al andalucismo de una mayor relevancia dentro del panorama político andaluz, integrando en una misma confluencia los principios y valores asociados a esta tradición política. Tal proyecto se fundamentaría en el diálogo, la conciencia social y colectiva, así como en postulados de carácter progresista, con la finalidad de construir una plataforma unitaria que recoja y articule las demandas del pueblo andaluz, otorgando voz a la ciudadanía desde una perspectiva simultáneamente andalucista y de izquierdas.
A lo largo de la historia política reciente del Estado español, los partidos nacionalistas y regionalistas han desempeñado un papel relevante en la configuración de mayorías parlamentarias y en la estabilidad de distintos gobiernos, especialmente en el caso de formaciones procedentes del País Vasco, Galicia y Cataluña. No obstante, pese a que Andalucía constituye el territorio con mayor población del Estado y dispone de una amplia diversidad de recursos, desde hace décadas carece de una formación política consolidada que actúe bajo una lógica de exclusiva obediencia andaluza. Paralelamente, diversas manifestaciones culturales y mediáticas, desde los discursos del humorista Manu Sánchez hasta las coplas del carnaval, o la visibilidad de numerosos referentes andaluces en eventos culturales como la reciente gala de los Premios Goya, evidencian que el sentimiento de orgullo e identificación con Andalucía permanece profundamente arraigado en amplios sectores de la sociedad.
En este escenario, desde AXSI se plantea la necesidad de canalizar lo que algunos denominan la “tercera ola andalucista”, orientada a la configuración de una organización política que articule una mirada desde el sur y que incorpore una perspectiva nacionalista, andalucista y progresista. Dicha iniciativa aspiraría a integrar a organizaciones, colectivos e individuos dispuestos a participar en un proyecto común sustentado en el diálogo, la democracia interna, el respeto y la diversidad. Asimismo, se reivindica una inspiración en el pensamiento de Blas Infante, sintetizado en el lema «Sea por Andalucía libre, los pueblos y la humanidad», como marco ideológico para la construcción de una fuerza política sólida y cohesionada, caracterizada por una orientación de exclusiva obediencia andaluza.
Que así sea.





