El ser y el estar de una comunidad humana en el mundo, su desarrollo en esa diacronía que llamamos Historia, tiene que ver con (y se manifiesta a través de) el reflejo de la acción de dicha comunidad humana en su entorno, en su hábitat físico.

La presencia de una comunidad humana en el espacio y en el tiempo deja una huella poliédrica en dicho espacio, una huella que se construye a lo largo del tiempo, una huella que viene en buena medida a contribuir a definir (porque lo muestra) el carácter de quienes la forjan.

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Una parte esencial de dicha huella humana es el Patrimonio Cultural de una sociedad: su obra a lo largo del tiempo, las construcciones culturales (y no me refiero sola ni principalmente a los “edificios” cuando hablo de “construcciones”) que genera una comunidad humana a lo largo de los siglos, algo que está íntimamente ligado a conceptos tales como los de “identidad”, “carácter”, “esencia”, por ejemplo.

De este modo y sin duda, una de las cuestiones que de manera más directa atañen a la identidad (su construcción, su desenvolvimiento, su evolución…) de una sociedad humana determinada, acaso de una ciudad, es la que guarda relación con el Patrimonio Cultural e Histórico de dicha comunidad, de dicho cuerpo social dado, pues el Patrimonio Cultural, como venimos someramente señalando, es el reflejo del carácter y la naturaleza de un cuerpo social determinado, la forma en que se expresa e interactúa con el medio (y el entorno tanto geográfico como humano) en el que se desenvuelve.

Callejón del Arco, en Puerto Real.

Callejón del Arco, en Puerto Real.

Siendo el Patrimonio Cultural un elemento esencial de nuestra identidad, de nuestro ser en el tiempo y el espacio, el trabajo sobre el Patrimonio Histórico de Puerto Real es una de las asignaturas pendientes en esta Real Villa, ya que no se ha desarrollado una línea de acción consistente y coherente sobre el mismo, algo que perjudica gravemente al Patrimonio local (y que, en consecuencia, obra en perjuicio de la propia ciudad).

En materia de Patrimonio (en una ciudad determinada) y para poder actuar de manera efectiva de cara a la conservación, la protección, la investigación y la difusión (los cuatro pilares de la acción sobre el Patrimonio) del mismo, se hace imprescindible disponer de un Catálogo Patrimonial completo, de la catalogación e inventario del conjunto de los bienes patrimoniales de distinta naturaleza que componen el Corpus de los Bienes Patrimoniales de dicha ciudad, pongamos por caso de Puerto Real.

Así y por ello un instrumento que resulta esencial, imprescindible, de cara al cuidado y conservación del Patrimonio de una ciudad es la Carta Patrimonial de la misma, cuya confección es aún una asignatura pendiente en Puerto Real y cuyo desarrollo vendría a dar curso, finalmente, a lo dispuesto en el articulado de la Ley del Patrimonio Histórico andaluz (La Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía).

La Carta Patrimonial es un documento del Patrimonio Histórico y tiene como función el estudio así como la catalogación de los Bienes del Patrimonio Cultural (Arqueológico, Monumental, Artístico, Medioambiental, Inmaterial…) de una ciudad (incluido su Término Municipal), desarrollando en su contenido el Catálogo de los Bienes Patrimoniales Históricos de la ciudad en cuestión.

Noria de Autrán / Foto: Taller de Empleo "El Almendral"

Noria de Autrán / Foto: Taller de Empleo “El Almendral”

Se trata de una línea de acción de gran envergadura (y que tiene un desarrollo a medio/largo plazo), y que situaría a nuestro Puerto Real en un plano muy distinto al actual (y mejor), gracias al desarrollo de este trabajo que debe afrontar y completar el imprescindible estudio y la completa catalogación de la gran riqueza patrimonial de nuestra Real Villa y de su extenso Término Municipal. Es a toda luces necesario el desarrollo de la Carta Patrimonial de Puerto Real, la elaboración del Catálogo de nuestro Patrimonio Cultural e Histórico, algo que debe constituir una de las líneas de acción preferentes en lo que concierne al Patrimonio Histórico y Cultural portorrealeño, ya que sólo si se conoce bien lo que existe será posible intervenir de manera efectiva con vistas a la conservación, la protección, la investigación y la difusión de un Patrimonio que pertenece al conjunto de toda la ciudadanía portorrealeña.

El cuidado del Patrimonio Cultural y Natural (PCN) es una demanda de la sociedad contemporánea, y con ello se da respuesta a la necesidad -y a la exigencia social- de conocer el Patrimonio, más aún, no sólo de conocerlo y de extender su conocimiento en el seno del cuerpo social, sino de proveer mecanismos para su conservación y contar con herramientas de intervención sobre el mismo con vistas a su gestión, de forma que se posibilite una gestión integral de la ciudad, una gestión integral, imprescindible hoy día y para la cual esta herramienta, la Carta Patrimonial de una ciudad, resulta a todas luces fundamental.

Castillo de San Luis de El Trocadero, en Puerto Real

Castillo de San Luis de El Trocadero, en Puerto Real.

Oportunidad y necesidad se dan, pues, la mano, en lo que respecta a la Carta Patrimonial de Puerto Real, un instrumento cultural, de gestión, económico, que viene a ser de imprescindible desarrollo no sólo para conocer bien la naturaleza y el estado del tesoro patrimonial portorrealeño, sino de cara a la gestión, por ejemplo urbanística, por ejemplo cultural, por ejemplo turística, de nuestra ciudad.

En lo que respecta al desarrollo y la estructura de la Carta Patrimonial de Puerto Real, sería oportuno articular dicho documento en diversos segmentos, en varias secciones, en base a la naturaleza del Patrimonio Cultural a estudiar, como es el caso del Patrimonio Arqueológico portorrealeño, tan necesitado de su gestión y de, por ejemplo, la prospección arqueológica sistemática y completa del Término Municipal, revisando y complementando trabajos (válidos y científicos, pero parciales y realizados hace décadas) anteriores.

Este trabajo sobre el Patrimonio Arqueológico local, la Carta Arqueológica del Término Municipal de Puerto Real (que se integraría como una de las partes componentes de la Carta Patrimonial de Puerto Real) ha de verse acompañado por los estudios en los que se aborden la cuestiones correspondientes al Patrimonio Inmaterial, al Patrimonio Monumental, al Patrimonio Artístico Inmueble y Mueble, y así hasta llegar a completar el conjunto del tesoro patrimonial portorrealeño, una línea de acción que ha de ser desarrollada desde Puerto Real, y que hasta el momento presente no se ha abordado -ni siquiera se ha iniciado.

Casa de las Columnas de Puerto Real, en recuperación.

Casa de las Columnas de Puerto Real, pendiente de recuperación.

Para cerrar este breve texto, insistiremos en que la Carta Patrimonial de Puerto Real no sería tan solamente un instrumento para mejorar el conocimiento sobre nuestro Patrimonio, sino que sería igualmente una herramienta de gestión de la ciudad, un elemento imprescindible para la protección y la conservación de nuestro Patrimonio, que aportaría un rico conocimiento específico que habrá de servir para el futuro del desarrollo urbanístico de Puerto Real al arrojar luz sobre el territorio portorrealeño (no sólo sobre nuestro casco urbano), por ejemplo sobre los muchos yacimientos arqueológicos de nuestro tan extenso término municipal. Del mismo modo, insistimos, la Carta Patrimonial de Puerto Real permitirá conocer, catalogar e inventariar el tesoro patrimonial de la Real Villa para un mejor conocimiento y conservación del mismo para las futuras generaciones de portorrealeños. Nada menos.

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