Historia de Puerto Real: Iglesia Prioral de San Sebastián. El políptico de 1996 (III)


Ahora se cumplen 25 años de la publicación de un folleto políptico divulgativo sobre la Iglesia Mayor Prioral de San Sebastián de Puerto Real y sus tesoros artísticos y patrimoniales, trabajo por el Ayuntamiento portorrealeño y que contó, como venimos señalando en los precedentes artículos de esta serie, con textos de quien suscribe estos párrafos y J.M. Alcedo, con fotografías de P. Lima y con diseño de M. Alburquerque; dicho trabajo sería publicado por Ingrasa con el soporte y apoyo de EPRESA y de Unicaja.

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El título de este trabajo divulgativo, que fue publicado por el cincuentenario de la reapertura de la Prioral portorrealeña en 1946, tras los daños sufridos por este monumento en los primeros momentos de la Guerra Civil, en el mes de julio de 1936, es “Iglesia Prioral de San Sebastián. Cuatro siglos de Privilegio Real”.

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Este políptico se vertebra en cinco secciones: a una introducción histórica sobre la Prioral le siguen cuatro segmentos dedicados a cuestiones como “Arquitectura”, “Escultura”, “Orfebrería” y “Pintura”, que contienen fotografías de algunas obras artísticas de entre las de más peso y relevancia de la Prioral de Puerto Real.

Con el tiempo seguiríamos trabajando en este tema de la historia de la Prioral, de modo que ahora todos sabemos mucho más que hace un cuarto de siglo, como hemos apuntado en los artículos precedentes de esta serie.

En esta serie hemos querido llevar hasta los lectores el contenido de este trabajo cuando se cumple un cuarto de siglo desde que redactamos esta pequeña aportación sobre un emblemático monumentos la Real Villa, presentando ese contenido tal y como fue redactado y como se publicó en su momento.

Las semanas precedentes hemos presentado el apartado introductorio de aquel trabajo, dedicado a cuestiones históricas generales, capítulo que inicia el políptico y que se titula “1946-1996. Iglesia Prioral de San Sebastián. Cincuentenario de reapertura”, y el apartado que le sigue, el de “Arquitectura”.

Prebisterio de la Iglesia de San Sebastián
Iglesia de San Sebastián.

En los párrafos de hoy recogeremos los contenidos del apartado de “Escultura” de este políptico, apartado que se ilustra originalmente con una imagen del Nazareno y con otra de la Sagrada Familia que preside el retablo mayor en el presbiterio del templo. Con vistas a aligerar un poco la lectura, hemos sustituido algunos puntos seguidos por puntos y aparte; igualmente hemos incluido alguna nota aclaratoria -a pie- cuando necesario. La disposición de la obra escultórica que refleja el texto refleja la situación existente en 1996; de entonces al momento presente se han producido algunos cambios en este sentido que no recogemos, puesto que hemos optado por mantener el texto original de la obra, lo que refuerza su papel historiográfico como fuente para el conocimiento del estado de cosas en el Patrimonio Histórico y Artístico de la Prioral a finales del siglo XX.

Esta iglesia alberga una serie de esculturas de singular mérito artístico que suponen un reflejo de lo que en su día poseyó dicho recinto sacro. La pieza más antigua que se conserva es el crucificado que preside la sacristía, obra en marfil de gran tamaño; su cabeza porta una gruesa corona de espinas que sujeta sus ondulantes cabellos. De fina anatomía, se cubre con un paño de pureza con pliegue central sujeto a los lados sobre los que caen pliegues rectilíneos, mostrando gran realismo en su rostro. Por caracteres parece responder a los modelos de crucificados expirantes del arte renacentista portugués del S. XVI.

San Sebastián, portada principal
San Sebastián, portada principal

Otro crucificado de gran interés es el que preside el altar mayor y presbiterio –obra barroca- de pequeño formato del S. XVIII- cuya policromía, estudio anatómico, escorzo y movimientos recuerdan a los maestros napolitanos de la época como Giuseppe Picano. Del mismo estilo y época pero de posible escuela genovesa, es el grupo de la Sagrada Familia que preside el retablo mayor; estas imágenes –antaño titulares de la iglesia de S. José de Puerto Real- constituyen el mejor conjunto escultórico de este templo. Su riqueza cromática, la decoración de los ropajes y el plegado de los paños hacen de esta Sagrada Familia un auténtico compendio del mejor arte tardobarroco. Anónima y probablemente dieciochesca es la imagen del Niño Jesús guardada en hornacina a espaldas de la capilla del Rosario, con características propias del rococó. También barroco es el Ecce Homo de la sacristía, busto cuyos rasgos y expresión recuerdan a las imágenes granadinas de los Mena.

Entre los retablos y en estilo barroco, dorado y policromado, destaca el de la capilla Sacramental, procedente de la capilla del antiguo Palacio del Obispo en la Villa. Dividido en tres calles enmarcadas por columnas salomónicas ricamente decoradas, muestra un amplio vano en su calle central que da paso al camarín donde se rinde culto a la Stma. Virgen del Carmen, imagen de escuela valenciana de la década de los cuarenta del presente siglo[1], que se inspira en el estilo barroco de los ss. XVII-XVIII; esta imagen se cobija bajo un baldaquino neoclásico en madera dorada del S. XIX. En las calles laterales, el retablo presenta un solo vano con jarras de azucenas en orfebrería, en alusión a la pureza de María. En el banco, la mesa de altar exornada con mármoles polícromos en la que destaca el escudo del obispo Arbolí –decimonónico benefactor de la obra- . Lo más destacable de este retablo son las imágenes de S. Rafael y S. Miguel Arcángeles que se sitúan en los laterales superiores del mismo, de exquisita factura barroca. Dignos de mención en esta capilla son también los ángeles ceriferarios que portan en sus manos lámparas de plata.

En una capilla contigua, la Penitencial, contemplamos la hermosa talla barroca en bulto redondo de Sta. Mónica en el cénit de su madurez, de marcado carácter expresivo y gran realismo, de la que destaca su policromía. Cabe destacar el relieve barroco en mármol -de posible origen italiano- del martirio de S. Sebastián, patrón de la Villa, que adorna el púlpito del templo.

Entre las obras contemporáneas citar la imagen de Ntro. Padre Jesús Nazareno que preside su capilla. En un pequeño camarín se encuentra esta escultura en estilo barroco salida de la gubia de Ramón Chaveli el año 1941. De tamaño natural y porte grave y sereno aparece la figura revestida con túnica a pesar de ser de cuerpo entero. En retablo colateral se halla María Stma. Del Mayor Dolor, obra de Catrillo Lastrucci, representativo escultor de la escuela sevillana de este siglo[2]. Finalmente podemos citar la imagen de nuestra patrona, la Virgen de Lourdes, talla en madera policromada de principios de siglo que preside la gruta inaugurada en 1911.

Notas

[1] Es necesario tener en cuenta que el texto fue compuesto originalmente en 1996; se trata evidentemente de los años 40 del ya siglo pasado, el siglo XX.

[2] Idem nota anterior; el texto se refiere al pasado siglo XX.

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