El joven puertorrealeño José Carlos Barea, de 22 años, ha conseguido alcanzar su sueño de vivir en Japón, y todo ello gracias al deporte que ama, el Aikido.

Barea, practicante de Aikido desde 2013 y con el tercer grado kyu de Aikikai (cinto verde-azul), comenzó su andadura en el Isshin Dojo de Puerto Real, donde fue animando su pasión por la cultura ancestral japonesa. Fue prácticamente por casualidad, ya que hace cinco años se celebró junto a su casa, en la zona de la Dehesa de Las Yeguas y El Algarrobo, una edición del Aikido Summer Camp. Precisamente, la cercanía a su casa fue lo que le animó a verlo y a quedarse prendado por el mismo.

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Lo demás, ya queda para su historia dentro de este deporte. A medida que iba superando sus grados, se fue interesando más por la práctica, tanto es así que viajó hasta Tokio para practicar en la Sede Mundial del Aikido, el mítico Hombu Dojo.

Isshin Dojo: ¿Porque has venido hasta Tokio para practicar Aikido?

José Carlos Barea: Porque aquí esta la sede mundial del Aikido, el Hombu Dojo.

ID: Que fue lo que te motivo a lanzarte a esta aventura?

JCB: Una vez que comencé a practicar Aikido y fui cogiendo más nivel empecé a ser consciente del tremendo nivel que tiene Iván (Rigual) sensei, y la suerte que había tenido de empezar en Isshin Dojo.

Al ver el nivel que tiene Iván sensei, quería saber dónde y como lo había adquirido e ir a Japón y practicar en Hombu Dojo como él hizo en su día.

ID: ¿Por qué empezaste hacer Aikido?

JCB: Por casualidad, en ese momento buscaba liberar tensión, moverme, ejercicio físico, aunque luego me di cuenta que el Aikido no solo es ejercicio físico sino que implica una parte más espiritual.

ID: Cuando llegas al dojo, ¿qué es lo primero que haces y lo primero que sientes?

JCB: Lo primero que hago es saludar, un saludo tradicional japonés, sentarme en seiza y hacerles una reverencia de respeto al dojo y a los compañeros.

Tengo ilusión como el primer día, porque siento es el momento en el que puedo seguir aprendiendo y avanzando.

ID: ¿Cuál ha sido tu impresión desde que has llegado a Japón?

JCB: Es otro mundo, por mucha televisión y documentales que veas y cosas que te cuenten, uno tiene que vivirlo, desde el cambio del clima, conducir por el otro lado, la educación, el saber estar, y las personas que siempre están dispuestas a ayudarte, algo que me es difícil de explicar.

ID: ¿Cuál es tu impresión del Hombu Dojo?

JCB: Es otro nivel, desde los compañeros hasta los maestros, percibo tal interés en la práctica que se me contagia, les gusta practicar incluso con esta calor y humedad y clases repletas incluso por las mañanas en un mes de julio y agosto. Tener como compañeros a maestros de reconocido prestigio.

ID: ¿Cómo has llegado hasta aquí, qué tramites y posibilidades existen para hacer lo que tú has hecho?

JCB: He llegado por voluntad propia y con ayuda de Iván sensei.

Luego conseguí un visado de working holiday, un nuevo visado para jóvenes menores de 30 años.

Las posibilidades son las que uno quiera, yo vengo de una familia humilde en lo que siempre me han dicho e inculcado el trabajar.

Ponerte una meta y conseguirlo ¡y en eso estoy!

ID: ¿Y cuál es tu próximo objetivo?

JCB: A corto plazo sacarme el segundo kyu, jejeje!

ID: ¿Cuánto tiempo te gustaría vivir en Tokio?

JCB: Como dije anteriormente, son tantas nuevas sensaciones y experiencias, que no se trata de estar mucho o poco tiempo, sino de sacarle el máximo provecho el tiempo que esté.

ID: ¿Qué recomendarías a la gente de tu edad que vivan en Puerto Real y no estén seguros o duden de su futuro?

JCB: Pregunta difícil, y más allí, pues pienso que todos sabemos que la situación actual en la provincia no es muy prometedora, desde mi punto de vista creo que hay ocasiones en la que no es fácil saber lo que uno verdaderamente quiere hacer, para mí lo más importante es encontrar algo que a uno le guste, que le motive para seguir mejorando y sobre todo creer en uno mismo y mucha constancia para conseguirlo. Yo estuve planteándome varias posibilidades, y la práctica del aikido me hace sentirme feliz ¡y más si es en Tokio! ¡Intentarlo y vivir una aventura!

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