Queridos Reyes Magos:

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Os escribo para haceros una petición, dado que seguro que muchos niños (y no tan niños) os habrán pedido el regalo de moda este año: un patinete eléctrico. Desgraciadamente, suele pasar que  la tecnología va más deprisa que la legislación y lo cierto es que el desconocimiento de las normas de circulación para este tipo de vehículos por parte de los ciudadanos está aumentando considerablemente el número de accidentes por atropellos en las aceras.

Parece que ya uno no puede darse un paseo tranquilamente por las zonas peatonales sin miedo a ser arrollado por los dichosos patinetes, que se están convirtiendo sin duda en una parte habitual del paisaje de los pueblos y ciudades. Lo más preocupante es que a veces sus dueños los utilizan a una velocidad que va más allá de la permitida y en zonas en las que no pueden transitar con ellos.

Hace unas semanas recibí un correo bastante surrealista de la Universidad de Cádiz, en el que nos informaban del atropello de una persona dentro de la facultad de Filosofía y Letras. Sí, habéis leído bien, “dentro” del recinto. Ya sería el colmo que los alumnos acudiesen montados en los patinetes incluso dentro del aula, no vaya a ser que se agoten si van andando por los pasillos …

De hecho, acudiendo al trabajo en Cádiz, he presenciado otras escenas inverosímiles en las aceras, como la de un señor que se dirigía a toda velocidad montado en un patinete con un niño pequeño, por supuesto sin ningún tipo de protección para este en caso de accidente; la de un chico que iba haciéndose selfis y mirando el móvil mientras lo conducía, y gente que se desplazaba por las calles peatonales del centro de la ciudad, pasando a una velocidad de vértigo por delante de las tiendas y portales, sin pensar ni por un instante en que alguien pudiese salir en cualquier momento, ser atropellado y sufrir las consecuencias de estas temeridades.

Me preocupa el hecho de que muchos niños y adolescentes reciban sus patinetes este año “sin manual de instrucciones” y los conduzcan sin conocimiento alguno de las normas de circulación. Por eso, con esta carta os ruego encarecidamente que hagáis todo lo que esté en vuestra mano para concienciar a los usuarios de estos vehículos sobre su responsabilidad a la hora de conducirlos y prevenir de este modo accidentes y males mayores. ¿O hace falta que haya heridos graves para que se haga algo al respecto?

A. Mariscal

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