La Villa de Puerto Real tal y como la conocemos, como una continuidad histórica en lo que se refiere a los aspectos institucional, administrativo y de poblamiento de la ciudad surge, como es sabido, en el muy lejano año 1483 (del que en este 2018 nos separan 535 años) por la acción directa de los monarcas hispanos del momento, culminando un arduo proceso de enfrentamientos territoriales entre las ciudades de Jerez de la Frontera (de realengo) y Cádiz (también de realengo, pero usurpada a la Corona por el conde de Arcos, Rodrigo Ponce de León, en el convulso reinado de Enrique IV, hermano y predecesor de la reina Isabel I de Castilla), ambas deseosas ambas localidades de expandirse (Cádiz) y de afirmar su presencia (Jerez, a cuyo término pertenecían por entonces las tierras hoy portorrealeñas) en los pagos de La Matagorda y La Argamasilla.

La nueva Villa, ubicada en un feraz y ameno (etimológicamente hablando) entorno agrícola, fértil, a la orilla de un mar tranquilo y resguardado de tormentas y de ataques, al fondo de la Bahía, un entorno cercano a otras poblaciones, y siendo dotada de ciertos (y nada desdeñables) privilegios para sus nuevos vecinos, se convertiría en un lugar atractivo para el asentamiento de moradores nuevos.

Cádiz, en 1513

Cádiz, en 1513

Según palabras del profesor Antonio Muro Orejón (padre, junto con el historiador Juan Moreno de Guerra, de la Historiografía local portorrealeña), basándose en una real provisión dada en Córdoba en 1484, los primeros pobladores de la Villa provendrían de localidades como Sevilla, Medina Sidonia, Vejer de la Frontera, Chiclana (se nos olvida a veces que también Chiclana es “de la Frontera”) y Torre de Guzmán (la actual Conil de la Frontera), mientras que otras ciudades del entorno, incluso más significadas que las mencionadas por su demografía, no participaron en dicho acto de poblamiento, como sería el caso de Cádiz o la propia Jerez, algo no fácil de entender, máxime cuando vecinos de estos lugares ya habían intentado establecerse en estas tierras, por entonces aún término xericiense (como veíamos la semana pasada al tratar sobre las intentonas de ocupación y poblamiento de estos pagos de La Matagorda y La Argamasilla, intentonas finalmente fallidas impulsadas a comienzos de la década de los 80 del siglo XV por el marqués de Cádiz, D. Rodrigo Ponce de León “el Viejo” y que tanto tuvieron que ver con que la Corona castellana resolviese poco tiempo después crear una población independiente en este entorno de la Bahía de Cádiz, precisamente; de hecho, esta reacción a las intentonas de usurpación del marqués de Cádiz y conde de Arcos se produciría, de hecho, de forma casi inmediata a las mismas (1480 y 1481 los intentos del marqués, 1483 la Fundación de Puerto Real por los Reyes Católicos), en lo que cabe entender como una reacción nada ajena al carácter firme y resolutivo de la reina Isabel, quien se caracterizó a lo largo de su reinado por su firmeza frente a quienes tratasen de poner en cuestión o mermar el poder y la autoridad de la Corona por ella ostentada, y quien con la Fundación de Puerto Real buscaba y conseguía (entre otras cosas) poner coto y freno a los afanes expansionistas del Ponce de León en la Bahía de Cádiz, lo que finalmente conseguiría de pleno.

Felizmente la citada Historia de Xerez del erudito jerezano Bartolomé Gutiérrez nos ilustra sobre este particular, y en dicha obra obtendremos referencias relativas a algunos de los “primeros portorrealeños” (por así llamarlos), precisamente aquéllos que debieron ubicar aquí su morada a finales de la Edad Media.

Jerez, por Wyngaerde

Jerez, por Wyngaerde

De este modo, podemos conocer a Alfonso Velázquez, Prior de la Villa de Puerto Real, quien ya en el año 1489 (sólo poco más de un lustro después de la Fundación) presentaría una petición ante el Cabildo jerezano, dando noticia en dicho contexto de la toma de posesión de la Villa por parte de las autoridades jerezanas (en el seno de la pugna entre Jerez y la nueva Villa, con Jerez queriendo afirmar su autoridad y su control sobre Puerto Real (entendiendo a la puebla nueva como una parte integrante de su término), y con Puerto Real tratando (lo que finalmente lograría) de dar curso a la Fundación regia de 1483 que sancionaba su emancipación y su independencia del Cabildo jerezano) …de lo cual fue muy alegre de los salir a recibir con toda solemnidad e placer. Ese mismo año de 1489 el vecino portorrealeño Alonso de Mora presentaría una querella contra el que quizá fuera el primer escribano de la Villa, Miguel Sánchez de Montayon, aunque por poco tiempo, pues en 1490 fallecería Sánchez de Montayon siendo sustituido en dicho cargo por Juan Maldonado.

En 1491 volveremos a tener noticias sobre la Villa; así, en febrero de dicho año un regidor de Jerez, Juan de Santiago, relata lo que había ejecutado en su Villa, apuntando que había apartado de su puesto al escribano porque no cumplía con su obligación y que en su lugar había puesto a Diego Valdespino, hijo de Macías Espino; y señalando asimismo que había nombrado por Alcaldes Ordinarios a Antón Martínez de la Puerta, a Francisco Albarzanal y a Juan Alfonso, y por Mayordomo, Montaraz y Almotacén de la población a Francisco Martínez Cebollero …y llamando a los dichos sujetos (…) los hicieron entrar y hacer el juramento y los despacharon a su villa…, esto es, a Puerto Real, con lo que volveríamos a tener un ejemplo de cómo desde Jerez se seguía tratando de controlar la vida cotidiana y la gestión de los asuntos de la nueva Fundación real.

Poco más tarde, en 1494, se habían avecindado en Puerto Real cinco vecinos de Jerez, …todos huyendo de la peste que se padecía en esta ciudad…; éstos serían Pedro Sánchez de Almazán, Juan de Vargas, Lope Salazar, Francisco Jiménez de Natera, Fernando de Utrera y Marina Martín, apodada “la Melenda”. También sabemos que en 1496 el noble jerezano Pedro Esteban de Trujillo vivía ya en Puerto Real.

De este modo podemos ver cómo el establecimiento en la naciente comunidad portorrealeña de personas procedentes de Jerez de la Frontera sería algo habitual en los primeros años de existencia de la Villa, sucedida la Fundación de la misma contra la voluntad de y las intenciones del Cabildo jerezano; quizá en el asentamiento de jerezanos en Puerto Real el Cabildo xericiense viera una posible manera de mantener a la nueva puebla bajo su control; si así fue, este medio se reveló insuficiente para controlar a Puerto Real, que lucharía con denuedo por su independencia y conseguiría la definitiva ratificación de la misma reinando Juana I y su hijo y cosoberano Carlos I, el emperador.

Jerez de la Frontera, por Hofnagel

Jerez de la Frontera, por Hofnagel

A través de los textos redactados a mediados del siglo XVIII por el jerezano Bartolomé Gutiérrez es factible aproximarse a conocer la identidad (y aun el rol en los planos político y administrativo) de algunos de los primeros vecinos de la recién creada (a fines del XV) Real Villa portorrealeña, como alcaldes, escribanos, nobles o sencillos vecinos que se asentaron en nuestra localidad a fines de la Edad Media, cuando se produjo su Fundación como tal puebla de realengo por la Corona de Castilla, encarnada por Isabel I, la Reina Católica.

Los párrafos de Gutiérrez recogen igualmente datos de interés para poder acercarnos a la realidad social y económica de la Villa en sus primeros años, ya que la tutela que Jerez seguía tratando de ejercer sobre la misma (entre 1488-1543, fundamentalmente) se plasmaría en un fluido y continuo intercambio de documentación entre ambas localidades, unos informes que el citado Gutiérrez manejaría en la redacción de su Historia de Xerez de la Frontera.

Un claro ejemplo de lo que venimos señalando sería la petición presentada ante el Cabildo jerezano por el prior portorrealeño Alfonso Velázquez en 1489, cuando este personaje solicita entre otras cuestiones que se respeten ciertas libertades y franquezas que gozaba Puerto Real; de este modo, el citado Velázquez pediría que Jerez de la Frontera dotase a la nueva puebla portorrealeña las …dos barcas de pasaje que la villa tiene, que el Rey les fizo merced, la una es en el Saladillo que está entre medias de Puerto Real e del Puerto de Sta. María (…) la otra es en el Puntal la de Matagorda para pasar a Cádiz (…) e más la carnecería, que siempre ha sido de aquella villa…

Además, aún la aún tan joven Villa adolecía de algunas carencias, sobre todo en lo relativo a los oficios públicos, algo que redundaría en perjuicio del normal funcionamiento de la administración local: …sabrá vuestra merced como non tenemos escribano nin menos pregonero, nin otros oficios, que non tenemos oficiales para servicio de dicha villa…; sería a partir de ese entonces cuando contaríamos con los primeros escribanos portorrealeños: el ya mencionado Sánchez de Montayón, y los tambuién citados Maldonado, Valdespino… enviados a Puerto Real por las autoridades jerezanas.

Cádiz, por Wyngaerde

Cádiz, por Wyngaerde

Igualmente los portorrealeños se dirigirían a Jerez con una petición, señalando que …demandamos e suplicamos a vuestra merced que los vecinos de la villa de Puerto Real que vinieron a esta Ciudad a comprar las cosas que ovieren menester que las saquen libres y francas como los vecinos de esta Ciudad…, buscando tornar así la dependencia administrativa respecto a Jerez en una posible ventaja económica para estos primeros vecinos portorrealeños.

Otros párrafos de este texto dieciochesco nos hablan de la agricultura en la Real Villa, indicándonos cómo apenas un lustros tras su Fundación había en Puerto Real …veinticinco arados…, y campos cultivados dedicados sobre todo a viñas y cereales, como indirectamente apreciamos a través de otra de las peticiones de Velázquez, que señala …e suplicamos a vuestra merced que nos mande guardar los egidos de la villa e que las vacas de Juan de Medina, vecino de esta ciudad, que non entren en los egidos, nin non destruyan nuestros panes, por que es cierto que siete toros suyos nunca salen de las viñas...

Puerto Real se vería sujeta, pese a lo dispuesto por la Corona de Castilla en 1483, con una inicial subordinación a Jerez de la Frontera (ante la que se rebelaría de continuo), como sabemos, hasta que en 1543 su independencia sería definitivamente ratificada. Pero el poblamiento en la zona que hoy ocupa el término municipal de Puerto Real se remonta a mucho tiempo atrás, a mucho antes de la Fundación tardomedieval, como demuestran los numerosos yacimientos arqueológicos de nuestro término. Y en futuros párrafos volveremos sobre el particular.