La UCA celebra el acto solemne de Santo Tomás de Aquino en Puerto Real


Más de un centenar de doctores leyeron sus tesis en el curso 2014/15. El profesor doctor Severiano Fernández Ramos ha impartido la conferencia magistral.

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El rector de la Universidad de Cádiz, Eduardo González Mazo, ha presidido la festividad de Santo Tomás de Aquino con el solemne acto de Investidura de nuevos Doctores. La ceremonia se ha celebrado en el salón de Actos de la Escuela Superior de Ingeniería del Campus de Puerto Real. 

Más de un centenar de estudiantes de la UCA leyeron sus tesis doctorales en el curso 2014/15, de los que casi 50 se han investido hoy doctores. El doctor Fernando Pérez Peña ha intervenido en nombre de sus compañeros, con unas palabras de agradecimiento para sus familias, profesorado y tutores. En su alocución ha solicitado el apoyo a las universidades para la búsqueda de financiación de las ideas de los investigadores, dentro de “la profunda remodelación social que hoy vivimos, debe haber una apuesta por los doctores”.

El profesor doctor, Severiano Fernández Ramos, ha impartido la conferencia magistral, titulada El largo camino hacia la transparencia pública. El conferenciante ha realizado un análisis de la publicidad y transparencia pública a lo largo del tiempo en comparación con el secreto y la opacidad, en lo que se refiere a los poderes legislativos, judicial y ejecutivo. Éste último, el mayor perjudicado, ya que desde la Constitución Española de 1812 hasta nuestros días, los gobiernos y las administraciones no lo creían “ni necesario ni conveniente”. Sin embargo, desde finales del siglo XX que se aprobaron las primeras leyes de transparencia pública en una docena de países, su tratamiento se ha extendido en 2013 hasta 95 naciones, según ha reseñado Fernández Ramos, como “elemento clave de buen gobierno, ya que permite el pluralismo informativo y la opinión pública libre”. No obstante, queda todavía mucho trabajo, ha concluido, “no es el punto final sino el inicio” para que este derecho se reconozca y ejerza “como derecho fundamental”.

González Mazo ha afirmado que “el gran edificio de una universidad son las personas que la integran. Somos una gran universidad gracias al trabajo de nuestros profesores e investigadores, del personal de administración y servicios y de nuestro alumnado, que confía en nosotros como los mejores garantes para su formación superior, desde el grado hasta el doctorado”. Les ha dado la enhorabuena: “vosotros sois un ejemplo sin ambages. Un reflejo de lo mejor de la universidad y de la sociedad de la que formamos parte. Hoy os habéis investido como doctores. Algo que ha sido posible porque han concurrido todos los merecimientos; porque habéis superado todos los requisitos académicos y científicos; porque os habéis esforzado al máximo; porque habéis priorizado la búsqueda metódica del conocimiento a otras opciones más amables, lúdicas y menos esforzadas; porque habéis tenido la inquietud intelectual de querer progresar”.

El rector ha recordado que el doctorado es el máximo grado académico que conceden las universidades, a través de su elaboración “nuestros jóvenes investigadores se adentran en los entresijos de la ciencia, pertrechados con los conocimientos y habilidades que han adquirido durante un periodo de aprendizaje y de investigación”. En la Universidad de Cádiz, ha añadido, se han puesto “todos los esfuerzos y recursos posibles al servicio de vuestra formación como investigadores para, con ella, haceros más críticos y capaces, más reflexivos y determinantes en vuestras decisiones, más  preparados para avanzar en el complejo universo de la ciencia, cuyas aportaciones son indispensables para seguir progresando como sociedad”.

Desde la UCA, se ha animado a su comunidad universitaria a seguir trabajando para que las futuras promociones de jóvenes investigadores “puedan leer sus tesis e iniciar sólidas trayectorias científicas. Una esperanza convertida en odisea, cuando no en imposibilidad”. En este sentido, el rector ha denunciado que “recortar, hibernar o detener los fondos que destina un país a la investigación es quedarnos condenados a nuestra suerte, sin capacidad para intervenir, para reorientar nuestros pasos, para reconducir nuestro tejido socioeconómico y productivo. Un investigador que se va es una oportunidad que se pierde”. Por tanto, ha que ser conscientes de que “el talento que formamos y emigra es un drama para una sociedad. Un proyecto que se para y no sigue adelante o que no encuentra financiación alguna para iniciar su camino es un nuevo muro en la cuesta arriba de un futuro que se llena de nubarrones”. Por último, ha demandado que “nuestros gobernantes e instituciones deben recuperar la apuesta por una estrategia sólida de I+D+i en donde, no me cabe la menor duda, las universidades, y vosotros a partir de ahora, jugamos un papel protagónico principal. En tiempos de acuerdos y consensos, éste debe ser un pacto y una cuestión de estado esencial”.

FUENTE: UCA

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