La Villa de Puerto Real fue fundada por los Reyes Católicos en 1483. En junio de 1483, más exactamente. Por documento dado en Córdoba -la Carta Puebla Fundacional de la Real Villa, desaparecida no hace tanto- el 18 de junio de dicho año, más concretamente…

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Lo sabemos, y lo hemos leído u oído (y escrito) en innumerables ocasiones; hemos hablado de ello, lo hemos considerado y abordado en no pocos textos y artículos en diferentes formatos…

Hemos leído y tratado sobre la originalísima disposición de la trama urbana de la Real Villa y su casco histórico, de esa planta en forma de tablero de ajedrez cuyo concepto se remonta a la Antigüedad Clásica, a Hipodamo de Mileto, por el que recibe el nombre de planta o trama hipodámica.

Hipodamo de Mileto fue un arquitecto y urbanista griego al que se considera precisamente el padre de la planificación urbanística. Nació en la ciudad helena de Mileto (ciudad de la antigua Caria, en el occidente de la Península de Anatolia, hoy en Turquía), y vivió a lo largo del siglo V a.C. (entre el 498 y el 408 a.C.).

Este gran urbanista fue responsable, entre otros grandes proyectos (como la planificación de la fundación de ciudades como Turios en Sicilia, o la reconstrucción planificada de su propia ciudad, Mileto, o de la trama urbana de Rodas, en la isla homónima), de la planificación urbanística en retícula (en damero) de la trama urbana de El Pireo, la localidad costera de la península del Ática en la que se encontraba el puerto de la gran ciudad de Atenas.

Plano de MIleto obra de Hipodamo

Plano de MIleto obra de Hipodamo

La creación de un viario articulado en una trama de calles en ángulo recto entre sí (calles que forman una trama de vías perpendiculares y paralelas entre ellas) no surge a raíz de los trabajos de Hipodamo, ciertamente, pues se conocen ejemplos muy anteriores de dicho modelo, creados en escenarios culturales como el del Egipto faraónico por ejemplo, si bien dicho arquitecto griego es el primer teórico conocido sobre este trazado en retícula y sobre la planificación urbanística y la organización de las ciudades como espacios para el hábitat humano.

De hecho, junto a su obra práctica materializada en sus intervenciones en diferentes y relevantes núcleos urbanos del mundo griego de su época, Hipodamo destaca -y recibe la consideración de padre del planeamiento urbano- por sus aportaciones teóricas al urbanismo y la planificación.

Hipodamo de Mileto

Hipodamo de Mileto

En este sentido, Hipodamo sería el primer arquitecto conocido en concebir un cuerpo teórico relativo al planeamiento urbano y la planificación de la estructura de una ciudad ideal (que fue criticado por Aristóteles, nada menos), desde una perspectiva de las cosas que primaba los principios de funcionalidad y de la integración e interacción entre la ciudad como espacio físico y la ciudad como grupo humano que habita dicho espacio físico y que, desde un punto de vista anímico, intelectual, moral e ideológico, lo conforma y le da vida.

Y de pronto, nos encontramos en una Villa realenga fundada por la Corona de Castilla en el suroeste del reino de Sevilla a finales del siglo XV (dos mil años después de la vida y obra de Hipodamo de Mileto) que cuenta desde su esencia y su base y desarrolla en su ejecución material con los principios preconizados -al menos en lo que se refiere al plano práctico, tangible, del desarrollo urbanístico del casco habitado de la entonces nueva población- por aquel arquitecto y urbanista milesio que viviera dos milenios antes de la Fundación de la Real Villa…

¿Y por qué…? ¿Por qué la Villa de Puerto Real tiene esa forma en su casco urbano? ¿Se trata de una mera cuestión estética, funcional…? ¿Qué razones subyacen para esa disposición por parte de los Reyes Católicos a la hora de la Fundación y el planeamiento de la nueva Villa?

Tradicionalmente encontramos respuestas -en la Historiografía portorrealeña- que, con sentido y acierto, apelan a las cuestiones formales para dar explicación a la naturaleza y disposición del casco histórico local.

Escudo de los Reyes Católicos

Escudo de los Reyes Católicos.

En este sentido, se nos recuerda cómo las fundaciones de Santa Fé, en Granada, y de Puerto Real, en Cádiz, ambas llevadas a cabo por los Reyes Católicos, son modelos que siguen los principios hipodámicos y de la castramentación romana y que servirían como suerte de prototipos para la posterior fundación de ciudades en ámbito extrapeninsular de la Monarquía Hispánica, desde las Islas Canarias hasta el continente americano, por ejemplo. Y es cierto.

Se nos dice también que la trama en retícula de Puerto Real unida a la orientación de dicha trama se dispuso para facilitar y mejorar el flujo de los vientos (y con ello la ventilación) en el casco urbano de manera que mediante el concurso de los referidos vientos (fundamentalmente del Levante y del Poniente, las corrientes predominantes en esta zona) se evitasen los malos olores, las pestilencias y las “miasmas” en el ambiente, favoreciendo de tal modo la salubridad del aire de la trama urbana de la nueva Villa y de ese modo beneficiando a la salud de los habitantes de la localidad. Y es cierto.

Mapa de El Pireo año 1908. Base hipodámica.

Mapa de El Pireo año 1908. Base hipodámica.

Pero amén de estos argumentos, totalmente válidos y acertados, en torno a la Fundación de la Real Villa y el trazado en damero de su casco urbano, tradicionalmente desarrollados en (y por) la Historiografía portorrealeña, podemos acercarnos a otra motivación, principal y subyacente, que habría estado en la raíz y en la base de la conformación de esta trama hipodámica para el casco urbano de la nueva Villa Realenga, una cuestión que atañe a la ideología y la estética del Poder en la Monarquía Hispánica en los albores de la Modernidad.

Puerto Real, su casco urbano, es un concepto renacentista, es la plasmación material de la estética del Poder regio en tiempos de los Reyes Católicos; responde a la voluntad de la Monarquía Hispánica (magistralmente considerada y explicada ya por el profesor Juan Gil, académico de la Real Española, a cuyo trabajo nos remitimos: cfr. http://institucional.us.es/revistas/habis/16/13%20gil%20fernandez2.pdf) de presentar y manifestar una forma nueva (nueva por antigua: hunde sus raíces en el Mundo Antiguo, en el Mundo Clásico grecorromano…) de ser y estar en el mundo, una nueva estética del Poder que alberga y condensa toda una declaración de intenciones de una Monarquía –la Hispánica, trascendiendo ya de los particularismos medievales- que se busca a sí misma en la raíz clásica, en el Mundo Antiguo, e incluso en una época anterior a la Roma imperial, en el mundo helenístico y en la Monarquía de Alejandro Magno, el primer Imperio Universal de raíz europea, Monarquía e Imperio de los que la Monarquía Hispánica (especialmente desde la voluntad del rey Fernando, no en vano rey de Jerusalén…) se quiere y se considera heredera, lo que se manifestará en no pocos elementos estéticos de la propia Monarquía Hispánica, caso del lema de los Reyes Católicos (el “Tanto Monta”), como del escudo del Yugo y las Flechas, heredero del Nudo Gordiano cortado -y por ende, resuelto- precisamente por Alejandro Magno que con dicho corte daría simbólicamente fin a una época de fragmentación -la que le precedía- y comienzo a un Mundo Nuevo, el Helenismo, heredero de su acción transformadora y conquistadora.

Una voluntad, la de dar comienzo a un mundo nuevo cerrando un mundo ya caduco, que anima la voluntad unificadora y transformadora de los Reyes Católicos y en especial de ese modelo de Príncipes –véase Maquiavelo- que sería el rey Fernando de Aragón: todo ello subyace en la estética del Poder de la Monarquía fernando-isabelina y en sus símbolos: el Lema, el Águila sanjuanista y el Yugo y las Flechas del nuevo escudo de la Monarquía.

Y todo ello subyace asimismo en el trazado en damero del casco urbano de la Villa de Puerto Real, que será –junto con el caso ya citado de Santa Fé de Granada, nada menos- el ejemplo elegido por la Corona para plasmar esa estética del Poder y la voluntad regia que obedecen a una nueva cosmovisión, a una nueva intención, a una nueva forma de ser y estar en el mundo a través de la cual se manifieste la verdadera esencia de una nueva forma de regir los destinos de la Humanidad, que hunde sus raíces en las claves de la propia Cultura europea y mediterránea. Y en ello nos detendremos en próximos párrafos de esta serie.

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