Giovanni nos escribe un artículo para nuestra sección de “Tu Opinión”. Si queréis hacer como él, podéis escribirnos, con vuestros datos, a redaccion@puertorealhoy.es.

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Miren que han pasado años, legislaturas, corporaciones municipales, consejales de Parque y Jardines, alcaldes y alcaldesas.

Fíjense, como si no hubiera pasado toda una vida, como si de lo que le hablo solo hubiera sido un flash. Como si de repente, usted que supera la mediana edad, esto le suene a chino.

Y si, Puerto Real, políticamente hablando, está a la misma altura que este país nuestro de cada día.

Aquí, como en el Gobierno Central, las cosas las dejamos para el siguiente inquilino del sillón regio. Que lo haga el que venga que yo me las piro, dijo aquel o aquella.

Y le voy a poner un ejemplo bien sencillo y bien reciente a modo de ilustración para que me entiendan esto que escribo.

Cuando un mosquito es capaz de darle matarile a un ciudadano de a pie, los políticos se echan las manos a la cabeza (ironía) y se cuelgan la medalla de aquellos que acabaron con la plaga.

Y aquí es donde digo yo que todo lo dejan para mañana o para cuando haya algún fallecido.

Los mosquitos llevan aquí en nuestro pueblo desde tiempos ha. Plagas y plagas de mosquitos haciendo vida familiar en los maravillosos jardines de La Villa, algunos con vistas al mar. Vamos, que aquí hay mosquitos todo el año, no es necesario que cambiemos de estación, aquí pululan a sus anchas.

Claro, antes no pudieron fumigar porque aunque los susodichos cojoneros nos proporcionaban una dosis casi a diario de su infalible veneno a modo de roncha picajosa, no había ningún fallecido. Por lo tanto no había alarma social y fumigar por fumigar no es motivo suficiente para una foto.

Pues así, como en el Gobierno pasado, presente y seguramente futuro, lo dejarán todo para el que venga y así será como el dicho que colgaban en los bares, “hoy no se fía, mañana si”.  Y pongo como ejemplo nuestra Sanidad Pública, que en estos momentos difíciles han puesto en descubierto sus carencias más fundamentales, que no es otra que la protección de los ciudadanos.

Así que nada, Señora Amaya, haga lo que tenga que hacer ahora y no siga los pasos de sus antecesores, que lo dejaron todo para el siguiente.

Por cierto, gracias por “fumigarnos”.

Salud.
GIOVANNI.

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