Navantia Puerto Real se prepara para un nuevo trabajo que llegará de manera inminente a la factoría de Matagorda. Se trata de una estructura eólica marina que realizará en colaboración con el astillero de Navantia en Fene, donde se construirán otras cuatro estructuras.

Dichas estructuras marinas irán destinadas al parque de Kincardine, en Escocia, en un contrato firmado hace varios meses con Cobra Wind International, filial de la compañía española ACS.

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Los trabajos, que tendrán una carga de 250.000 horas para el astillero de Puerto Real y donde se emplearán más de 3.000 toneladas de acero, comenzarán de forma inmediata en el astillero de La Villa. A diferencia de los anteriores encargos, Puerto Real se estrena así en la construcción de una estructura eólica marina fija, mientras que anteriormente siempre se había realizado labores para jackets y subestaciones.

Las cinco unidades de estas estructuras están destinadas al campo Kinkardine, situado a 15 km de Aberdeen (Reino Unido), estarán provistas de turbinas de 9,5 MW.  Los trabajos de construcción comenzaron en marzo 2019 con el corte y curvado de la chapa en las instalaciones de Windar renovables en Avilés, y continuarán en la factoría de Fene con la fabricación del resto de componentes y ensamblado de las unidades. Algo que se prevé que se extienda hasta Abril de 2020.

Con este proyecto, Navantia-Windar consolidan su posición como líder del mercado en la construcción de eólica flotante, tras la construcción de 5 unidades tipo Spar para el proyecto Hywind (Statoil, Reino Unido) y una unidad para el proyecto Windfloat Atlantic (Windplus, Portugal).

Una instalación pionera

El parque, con una potencia de 50 MW, es una instalación pionera, el primer hito de la carrera de la eólica marina flotante con mayor potencia del mundo. Los aerogeneradores sobre soporte fijo apenas pueden instalarse en aguas con profundidades hasta los 55 metros, con el consiguiente impacto visual desde la costa y dificultades para encontrar emplazamientos aptos. Mientras, los aerogeneradores sobre estructuras flotantes, por los que ha apostado Cobra, eliminan esas limitaciones: pueden aprovechar áreas con menores restricciones medioambientales y mayor intensidad de viento, además de ser una solución para costas profundas como las de Japón o EE UU.

Cobra es propietaria del 90% del proyecto Kincardine, el 10% está en manos de inversores locales, y se dispone a colocar hasta un 70% entre fondos y operadores.

El estreno se ha producido con una turbina de 2 MW y, actualmente, se encuentra exportando energía a la red británica con un contrato de suministro de energía (PPA), con un operador eléctrico británico. El parque constará de cinco aerogeneradores más de 9,6 MW que se instalarán en la primavera de 2020 para completar los 50 MW.

La intención de Cobra es mostrar la viabilidad comercial del Parque y contar con un mínimo del 20% cuando esté a pleno rendimiento. Kincardine goza de una tarifa garantizada de 3,5 ROCs (Renewable Obligation Certificates), equivalentes,  a día de hoy, a 190 euros por MW hora. Los ROCs han sido creados como herramienta para primar el lanzamiento de una tecnología que aún debe mostrar su rendimiento, pero que está llamada a mejorar en costes la producción eólica marina convencional. Cobra es pionera en el desarrollo de infraestructuras eólicas marinas flotantes, donde cuenta con tecnología propia patentada en hormigón, y cuenta con cimentaciones fijas por gravedad también en hormigón.

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