Completamos en los siguientes párrafos las reflexiones que planteábamos en el artículo anterior (y que en precedentes momentos hemos expuesto de palabra en distintos contextos divulgativos o académicos, o que hemos puesto blanco sobre negro en diversos medios y marcos), relativas -como señalábamos la semana pasada- al imprescindible binomio (de tan difícil equilibrio y sostenibilidad) conformado por Patrimonio Cultural y Natural (PCN) y Turismo.

En Andalucía, el turismo cultural ha venido recibiendo un notable apoyo a través de los Planes de Desarrollo Regionales (PDRs) y los Submarcos Comunitarios de Apoyo, estructurados en una serie de programas entre los que destacaba el llamado “Revalorización de los recursos culturales de interés turístico”, con el que se pretendía la mejora del conocimiento y la oferta del patrimonio cultural mediante la diversificación de la oferta turística y su orientación (o refuerzo) hacia sectores tradicionalmente menos desarrollados, como podía ser el caso del turismo rural y monumental.

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Se han impulsado asimismo acciones encaminadas a utilizar bienes patrimoniales como infraestructura turística, potenciándose también las rutas turísticas y culturales y, de este modo, poniendo en valor el patrimonio para asegurar a largo plazo la demanda turística (poniendo en relación y contextualizando elementos patrimoniales y productos turísticos).

Hasta el momento presente, además, el turismo cultural ha constituido una línea estratégica en el marco del Plan General de Turismo Sostenible de Andalucía (2008-2011). Este Plan introducía el concepto de Espacio Turístico definido como: “Aquel territorio donde se localizan los elementos que están relacionados con la actividad turística: los recursos que pueden ser aprovechados para formar productos turísticos, las infraestructuras de acceso y apoyo, los alojamientos y el espacio de las actividades”. El concepto, novedoso, contempla los recursos turísticos desde el punto de vista territorial, de manera global y no puntual e insertos en un contexto natural, económico, social, histórico y patrimonial.

Precisamente, y en este mismo sentido, la Ley 14/2007, de 26 de noviembre del Patrimonio Histórico de Andalucía, en su Disposición adicional séptima, establece que las Consejerías competentes en materia de Patrimonio Histórico y de Turismo fomentarán fórmulas de colaboración para la difusión de bienes integrantes del Patrimonio Histórico Andaluz y de su entorno de especial interés turístico, respetando las necesidades de conservación y protección. Pues bien, es necesario señalar que pese al tiempo transcurrido, y a la voluntad del legislador, aún no se ha producido de manera completa y armónica, estructural, esa tan deseada como oportuna y necesaria colaboración entre los ámbitos del Turismo y el Patrimonio.

Iglesia, ahora Centro Cultural, de San José.

Iglesia, ahora Centro Cultural, de San José.

En cuanto al turismo cultural en Andalucía, los datos estadísticos y económicos que manejamos reflejan un fuerte impacto y unas potencialidades muy favorables de futuro, siempre y cuando se produzca una convergencia de las políticas sectoriales (hasta ahora, cuando menos, poco sólida) de turismo y patrimonio. La distribución por origen del número de turistas que visitan Andalucía (cifras del año 2009, con un total de 22.099.888 turistas) es como sigue: turistas españoles, 63,40%; de ellos, turistas andaluces, 34,00%; de otras Comunidades Autonómicas, 29,40%; turistas extranjeros, 36,60%. Es interesante señalar que uno de cada cuatro turistas de los que visitan Andalucía elige la visita a monumentos (fuente: Consejería de Turismo, Comercio y Deporte. Junta de Andalucía).

Parece claro que la conjunción de Patrimonio Histórico y Turismo resulta esencial en Andalucía de cara a potenciar el fenómeno turístico y, con ello, a fortalecer esta actividad económica crucial para nuestra Comunidad. Estos principios parecen claramente extrapolables y aplicables a nuestra ciudad: es imprescindible fomentar (si no construir) una acertada combinación de recursos turísticos esenciales a nuestra disposición como pueden ser nuestro Patrimonio Cultural, Histórico y Monumental y Medioambiental, unos conceptos en los que elementos singulares como el vino, la manzanilla y la cultura enológica, así como la cultura gastronómica relacionada con nuestra manzanilla, pueden resultar singularmente relevantes, atractivos y funcionales desde la perspectiva de las industrias culturales.

Horno romano de El Gallinero.

Horno romano de El Gallinero.

Contamos con estudios relativos al impacto económico de algunas áreas monumentales y acontecimientos festivos en nuestra Comunidad, altamente reveladores al mostrar con cifras el rol que el turismo desempeña en el desenvolvimiento económico ordinario de determinadas ciudades. Tal es el caso de la Alhambra de Granada y de las Fiestas de Primavera de Sevilla (Semana Santa y Feria). Nos centraremos en el primer estudio, el de La Alhambra, realizado en 2002; el estudio de su impacto económico en la ciudad pone de manifiesto la importancia del funcionamiento de un Espacio Cultural como la Alhambra el número de cuyos visitantes representa alrededor del 80% del turismo de la ciudad de Granada. El estudio (realizado conjuntamente entre el Patronato de la Alhambra y La Caixa y fechado en 2007) ofrece un importante punto de referencia para analizar el impacto económico de este Espacio Cultural en su entorno urbano y territorial.

Parque de Las Canteras, en Puerto Real.

Parque de Las Canteras, en Puerto Real.

De esta forma se concibe al Monumento nazarí de forma dinámica en plena imbricación con su territorio. También ha servido para estudiar no solo los ingresos de La Alhambra, sino también la repercusión sobre las empresas pertenecientes a sectores relacionados con los servicios turísticos de Granada, proveedores y gasto de los visitantes en alojamiento y otros monumentos de la Ciudad.

De los datos extraídos de este estudio se deduce que el turista que va a la Alhambra, tiene a este sitio monumental como destino prioritario, destinando poco gasto a visitar otros monumentos de Granada. También se observa que los principales proveedores son de Granada y del resto de España, seguidos de los del resto de Andalucía. Ello señala que el impacto económico del monumento es muy importante en la economía de su territorio de influencia.

De gran importancia es el perfil del turista cultural en Andalucía, que es de forma ligeramente mayoritaria femenino, en un porcentaje de un 52%. Estos datos se ponen de manifiesto en la Estadística de la Red de Espacios Culturales de Andalucía de 2010. El perfil mayoritario de los turistas corresponde a trabajadores remunerados, técnicos y profesionales científicos o intelectuales.

En lo que se refiere a preferencias y en cuanto respecta a la calificación media otorgada por el turista cultural a los servicios y recursos andaluces, destaca en primer lugar su alta nota (un 8’2 sobre 10) al Patrimonio Histórico, seguido de los Parques y Paisajes Naturales, de donde podemos deducir que la conjunción Patrimonio-Medio Ambiente resulta un valor seguro y atractivo.

En lo referente a las preferencias la visita a Monumentos destaca con un 22% frente al 7,8% del Patrimonio Natural, de donde se deduce, que el turista cultural busca fundamentalmente el patrimonio monumental y en menos medida la arqueología o el patrimonio natural. En cuanto al gasto por persona, el turista extranjero gasta más que el español, siendo el ingreso estimado en Andalucía por el turismo cultural de 15.442 millones de euros.

Existe un relevante punto de partida para establecer una estrategia de turismo cultural basado en la puesta en valor de recursos patrimoniales, especialmente los de carácter monumental, sin descuidar las rutas e itinerarios culturales. Es posible generar sinergias entre los modelos tradicionales de turismo de sol y playa con unos modelos cada vez más afianzados como son los relativos al turismo cultural y medioambiental, siguiendo la senda del modelo que se trata de construir a nivel andaluz.

Para ello, y de manera previa a la planificación del trabajo conjunto Cultura-Turismo, sería necesario comprobar en qué situación se encuentran los recursos patrimoniales y turísticos de Puerto Real, con vistas al desarrollo de un producto local atractivo en el mercado turístico y cultural.

Para ello se hace imprescindible contar con un Plan Estratégico de Turismo en la Villa, amén de con la Carta Patrimonial de Puerto Real, herramienta que habrá de servir de base al desarrollo de una política de gestión del Patrimonio al tiempo que de las políticas públicas de Turismo en el marco local portorrealeño.

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