El puertorrealeño Fran de Alba afronta una nueva etapa como director de Rendimiento del Club América, en México, después de tres años de trabajo con la selección mexicana. Su objetivo, según explica en esta entrevista con Puerto Real Hoy, es construir una metodología común que conecte la preparación física, la readaptación, la fisioterapia y la nutrición, y que siga funcionando más allá de su permanencia en el club.
Su trayectoria comenzó mucho antes, entre las pistas y las calles de Puerto Real. Como jugador de voleibol ganó dos Campeonatos de España con la selección andaluza y fue convocado por la selección española de categorías inferiores. Aquella experiencia dentro del vestuario le enseñó a comprender al deportista cuando gana, cuando pierde y cuando una lesión le obliga a parar.
Después llegaron responsabilidades en el Comité Olímpico Chino, la NBA Academy en África y las selecciones de México. Experiencias que, como relata, le han enseñado a dirigir equipos, adaptar métodos a culturas diferentes y trabajar bajo la presión del deporte de élite.
Ahora coincide en el Club América con su hermano Sergio, preparador físico del primer equipo femenino. A miles de kilómetros de sus padres y de su tierra, Fran mantiene sus raíces presentes y resume sus aspiraciones en dos deseos: dejar un proyecto que perdure y, algún día, volver a casa.
Puerto Real Hoy: Para quienes todavía no te conocen, ¿quién es Fran de Alba? ¿Cómo te definirías como persona y como deportista, y qué significa para ti ser de Puerto Real?
Fran de Alba: Soy un tipo con las raíces muy profundas en mi tierra y al que, sin embargo, el deporte le ha ido abriendo puertas por el mundo. Como persona me definiría como curioso e inconformista: me cuesta quedarme con «esto se hace así porque siempre se ha hecho así». Y como deportista fui jugador de voleibol; me formé compitiendo y creo que eso me marcó más que cualquier título: entender el vestuario desde dentro, saber lo que siente un jugador cuando está lesionado o cuando no juega. Cuando gana y, sobre todo, cuando pierde.
Ser del sur es para mí como llevar una bandera al viento continuamente. Uno se va lejos, pero la esencia, el acento y la manera de tratar a la gente no se pierden. De hecho, creo que buena parte de lo que me ha funcionado fuera —la cercanía, la naturalidad, no darse importancia— viene de ahí.

Puerto Real Hoy: Tu trayectoria tiene una particularidad muy especial: has vivido el deporte tanto desde el fútbol como desde el voleibol. ¿Cómo nace esa pasión por dos deportes tan diferentes y qué te ha aportado cada uno?
Fran de Alba: Desde que tenía cuatro o cinco años he practicado multitud de deportes y, concretamente, desde los diez u once ya competía en natación y en voleibol a nivel regional. Eso ha construido gran parte de lo que hoy soy y, sin duda, se lo debo a mis padres, por haber tenido la paciencia y la valentía de entender que, a partir de esas edades, todos los fines de semana me tocaría jugar en otras ciudades y viajar mucho para competir.
Como jugador ya más experimentado, mi deporte fue el voleibol. Jugué varios Campeonatos de España con la selección andaluza —tuve la suerte de ganar dos— y fui convocado por la selección española de categorías inferiores dos veranos.
En cuanto al fútbol, posiblemente sea el deporte que más practiqué en mi juventud, por la cantidad de horas jugando con amigos en las calles y las pistas de Puerto Real. Y lo amo desde pequeño por la pasión que en mi casa existía con el Barça y que mi padre nos inculcó.
¿Qué me ha aportado cada uno? El voleibol me dio la mentalidad: es un deporte de errores constantes y de reiniciar cada punto, y eso enseña mucho sobre gestión emocional. El fútbol, ya desde dentro y en mi papel profesional, me está dando escala y complejidad: plantillas grandes, mucho ruido alrededor y una exigencia de resultado que te obliga a tener sistemas muy claros para no improvisar.
Puerto Real Hoy: Has llegado a vivir experiencias al alcance de muy pocos: tu paso por el Comité Olímpico Chino, la NBA Academy… Cuando echas la vista atrás, ¿hay algún momento en el que pienses: «¿Cómo he llegado hasta aquí?»?
Fran de Alba: Sí, y en los últimos años se me han juntado varios.
El primero fue China. Aterricé en Pekín con veintiséis años y, en pocos meses, decidieron nombrarme director de Servicios Médicos de Team China, con el Comité Olímpico Chino, coordinando a más de sesenta profesionales de medicina deportiva llegados de medio mundo. Mi primer día entré a una reunión en la que yo era el único español, con intérprete de por medio, y me tocaba dirigir a gente con muchísima más experiencia que yo. Ahí sí pensé: «¿Qué hago yo aquí?».
Después llegó la NBA Academy en África, viendo entrenar a chicos de dieciséis años que venían de contextos extremadamente difíciles y que hoy juegan en universidades americanas o incluso en la NBA. Eso te coloca las cosas en su sitio de golpe.
Pero si me tengo que quedar con una, es la selección mexicana. Entré en 2023, primero con la selección mayor femenina y después con la masculina, y ese proceso ha sido, con diferencia, lo más bonito que he vivido profesionalmente. Ganamos la Nations League y la Copa Oro y, por encima de todo, llegó el Mundial, en casa, en un país que vive el fútbol de una manera que hay que ver para creerla. Formar parte del cuerpo de trabajo de la selección de un país anfitrión, con los resultados que sacamos y con la conexión que se generó con la gente por la calle, es algo muy difícil de explicar con palabras.
Puerto Real Hoy: Has trabajado en diferentes países y entornos deportivos. ¿Qué has aprendido y cuál crees que ha sido la experiencia más importante?
Fran de Alba: Lo principal: que la metodología no se exporta tal cual. Lo que funciona en un club de LaLiga no funciona igual en China, ni en África, ni en México, y el error de mucha gente que sale fuera es intentar imponer su manual. Hay que entender primero cómo se comunica la gente, qué le motiva, qué significa allí la autoridad y, a partir de ahí, adaptar. También he aprendido a trabajar con muy pocos recursos, que es una escuela brutal.
La experiencia que más me formó fue China. Fue donde pasé de «ser el fisio» a tener que dirigir un departamento grande, multidisciplinar y multicultural, en un idioma que no era el mío ni el suyo (inglés). Ahí aprendí a construir sistemas en lugar de resolver casos uno a uno, y esa es la base de todo lo que hago hoy. La NBA Academy me dio el rigor del dato: de allí salió un screening musculoesquelético que hoy usan todas las academias NBA a nivel mundial.
Y la más compleja por el escenario puede que haya sido la selección mexicana. Coordinar la preparación física de las categorías nacionales y llevar el área de fuerza de la absoluta masculina durante tres años, con títulos por el camino y un Mundial en casa al final, te enseña algo que no está en ningún libro: a sostener el rigor cuando alrededor hay un país entero opinando. Esa presión ha sido un entrenamiento continuo y he podido sacar cosas muy positivas de ella.
Puerto Real Hoy: Ahora afrontas un nuevo capítulo en el Club América. ¿Qué significa para ti este reto y qué te gustaría conseguir?
Fran de Alba: Llego al América después de tres años intensísimos en la selección y es el proyecto más ambicioso que he tenido. Mi cargo es director de Rendimiento del Club América, y entro a un club enorme, posiblemente el más grande de México, con una exigencia de ganar que se nota desde el primer día.
Lo que me gustaría conseguir no es un título concreto, aunque ojalá vengan varios. Es algo menos vistoso y más duradero: crear una identidad de club en las áreas asociadas al rendimiento físico del jugador (preparación física, readaptación, fisioterapia y nutrición). Que haya una forma «América» de preparar, tratar, nutrir y readaptar a un jugador, con procesos y metodologías comunes, trazables en el tiempo y lo bastante flexibles para que cada cuerpo técnico las haga suyas. Que, si dentro de unos años yo ya no estoy, esto siga funcionando. Ese es el legado que me interesa.
Puerto Real Hoy: Además, esta aventura tiene un componente familiar: tu hermano también forma parte del Club América en la sección femenina. ¿Qué supone compartir club?
Fran de Alba: Es bonito y extraño a partes iguales. Sergio es preparador físico del primer equipo femenino, y coincidir en el mismo club después de años cada uno por su lado, en países distintos, no entraba en ningún plan. Pasó por caminos separados: cada uno llegó por su trabajo.
En el día a día somos dos profesionales más y funciona bien, precisamente porque nos conocemos y no hace falta explicarnos las cosas dos veces. Tenemos la suerte de compartir una profesión que nos apasiona a los dos y de poder hablar de ella en casa. Y para nuestros padres, en Puerto Real, estoy seguro de que les supone una experiencia preciosa: tener a los dos hijos lejos duele menos si están juntos, enfrentando batallas casi a diario.
Puerto Real Hoy: Desde aquel chaval de Puerto Real que empezó a soñar con el deporte hasta llegar a vivir experiencias internacionales, ¿qué sueño le queda por cumplir a Fran de Alba?
Fran de Alba: Podría decir que me quedan aún mil sueños por cumplir, porque, a pesar de los sitios en los que he tenido la suerte de estar, el mundo es gigante y las oportunidades son infinitas. Pero si tuviera que elegir dos en este momento, serían uno profesional y otro personal.
El profesional es dejar algo construido que me sobreviva en el puesto: no ser imprescindible, sino haber montado algo que funcione sin mí. Suena poco épico, pero es lo que de verdad me mueve ahora mismo.
El personal es más sencillo: volver. Llevo muchos años fuera y me gustaría que en algún momento la vida me devuelva a casa. Con los míos.


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