[Originalmente este texto se publicó bajo una pretendida autoría colectiva reflejada en el uso de la fórmula de “AA.VV.”; la responsabilidad material efectiva de la autoría del texto recae en realidad en el entonces presidente de la Asociación de Lourdes, Bernardo Domínguez Rivero, que prefirió no firmarlo, y en el responsable de esta serie, Manuel J. Parodi Álvarez, quien optó entonces por considerarse reflejado en la fórmula de “AA.VV.” utilizada en dicho momento; apareció originalmente bajo el título de “La Virgen de Lourdes en Puerto Real. 1911-1994”, siendo publicado en el volumen de las Actas de las V Jornadas de Historia de Puerto Real. Cádiz, en 1998, entre las páginas 48 y 55 de dicho volumen]

Con las siguientes líneas es nuestra intención trazar una breve semblanza histórica de la devoción mariana a la Virgen de Lourdes en Puerto Real, desde el  nombramiento como Patrona de la localidad a principios del siglo XX de Nuestra Señora bajo su advocación de Lourdes hasta los tiempos más recientes. Queremos atender a su evolución a través del discurrir de los años en la Real Villa y a las relaciones entre la Patrona y la población de Puerto Real a lo largo del tiempo. Todo ello se enmarca, además, a las puertas del nuevo milenio, en las proximidades de la celebración del centenario de su presencia en Puerto Real.

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En el año de 1910 se desarrollaba la misión del R.P. D. Francisco Tarín por los pueblos de la provincia de Cádiz. En el marco de la revigorización de la fe católica y de la Iglesia como institución, tras la merma material de la misma que siguió a la unificación italiana y la pérdida de los Estados Pontificios y las Marcas de San Pedro (el dominio territorial de la Iglesia en la Italia central) entre 1860 y 1870, y los ataques de la política liberal decimonónica en países tradicionalmente católicos (unos “ataques” al poder material de la institución como el representado por las desamortizaciones llevadas a cabo en la España del siglo XIX, por ejemplo), así como su sensible debilitamiento moral consecuencia y fruto de su relativo distanciamiento de la realidad social y económica de su época, (realidad social reflejada en el asociacionismo obrero a la luz de nuevas teorías económico-sociales, como el socialismo -utópico y/o científico-dialéctico, o el anarquismo), se llevaba a término una campaña de revigorización del catolicismo impulsada desde Roma y emprendida por el papa S. Pío X (1); de este modo, D. Francisco Tarín tenía como misión fomentar y difundir la devoción a María entre las gentes de esta tierra de Andalucía. Hablaba con tal fin propagandista el R.P. Tarín de las maravillas que se producían en el pequeño pueblecito de Lourdes, al sur de Francia (2), y de los favores que eran otorgados a cuantos peregrinaban hasta aquel remoto lugar de los Pirineos Franceses movidos por su fe (3).

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Entre los lugares recorridos por el misionero en su peregrinar religioso por el ámbito geográfico de la provincia gaditana, hubo de contarse también Puerto Real; el por entonces párroco de la iglesia Mayor Prioral de la Villa, D. Francisco Ramírez Cuevas se hizo eco de las palabras e intención del padre Tarín, hasta el punto que se propuso erigir una capilla en forma de gruta (4) en la cabecera de la nave del Evangelio, con el objeto de ubicar en ella una imagen de la Virgen bajo la advocación de Lourdes. De la buena acogida de la idea da idea el que habría de ser un muy pronto comienzo de las obras, con el concurso de D. Juan Ortega Márquez y sus ayudantes D. José García Bohórquez y D. José Ramos Muñoz, quienes habrían de ser los verdaderos artífices materiales de la actual capilla de Lourdes en la Prioral de San Sebastián (5).

Como apunte curioso podemos reseñar que al no poderse contar inicialmente con la imagen original que se mandara hacer para la gruta en el momento de la inauguración de la citada capilla, hubo de ser colocada en el  lugar destinado para  aquélla otra imagen de similares características y dimensiones, propiedad de Dª. Catalina Bunge, fiel devota de la Virgen de Lourdes y colaboradora entusiasta del proyecto (6). Hasta tal punto se desarrollaron con celeridad las obras que ya el dos de mayo de 1911 pudo celebrarse el Triduo inaugural de la capilla. A estos actos asistió la joven Esperanza Gómez del Valle, quien había sido deshauciada por los médicos al padecer de “tuberculosis ósea” en las caderas, sin que fuera para ella posible contar con esperanza alguna de curación (7). Esta joven gaditana afincada en la villa de Puerto Real -precisamente por motivos de salud, buscando el aire, acertadamente considerado salutífero, de nuestros pinares y de nuestras playas- habría de convertirse involuntariamente en la protagonista de uno de los hechos más renombrados, sorprendentes -y hasta cierto punto sobrecogedores- de la historia reciente de nuestra localidad. El día cinco de mayo de ese mismo año 1911 se celebró una misa solemne para la bendición del nuevo altar, celebración eucarística a la que también asistió la ya mencionada joven portorrealeña de adopción Esperanza Gómez. Comenzada la misa y llegada la hora de la comunión, la joven discapacitada se acercó a comulgar de pié, ya  que  no podía  hacerlo de rodillas -como era preceptivo en la época- por causa de su terrible enfermedad. Habría de ser en este momento cuando se produjera el hecho fundamental de lo incomprensible (desde la óptica de los médicos de la época), esto es, la sanación espontánea (y completa) de la hasta entonces enferma incurable (8).

El acontecimiento, dada su innegable trascendencia, provocó en Puerto Real y en los pueblos del contorno una conmoción tal que se organizaron peregrinaciones de todos los lugares de la provincia de Cádiz para ver a la Virgencita Blanca, conocer a la muchacha sanada y solicitar de la Señora sus favores y protección. Éstos y otros motivos llevaron al pueblo de Puerto Real, a su Ayuntamiento y al clero de la Villa a solicitar del Papa Pío X que fuera concedido el patronazgo de la Virgen de Lourdes para la Real Villa  (9). Por todo ello, el nueve de abril del año 1913, y por Decreto Pontificio, fue proclamada Patrona Principal de Puerto Real la Virgen bajo la advocación de Lourdes (10).

Siguieron sucediéndose año tras año las peregrinaciones, implorando los fieles el favor e intercesión de la Virgen en su gruta parroquial. La imagen que permanecía en la capilla continuó siendo la que se colocó para la inauguración de la misma, ya que la que se mandó construir originalmente permanecía en casa de la familia Bunge, cuyos miembros no quisieron retirar la que habían cedido en su momento, una vez llegada la inicialmente encargada. De ese modo habrían de continuar transcurriendo los años hasta el de 1936.

En  dicho fatídico año de 1936 la capilla de Lourdes no pudo librarse de las llamas, resultando destruida la imagen de Virgen. A consecuencia de ello, la imagen que había sido originalmente y de manera expresa elaborada para coronar la gruta erigida en la Iglesia Mayor Prioral de San Sebastián de Puerto Real fue finalmente (años después de su concepción original) entronizada en su capilla: la hija de Dª. Catalina Bunge cedió la imagen original, de modo que ésta fue efectiva y definitivamente colocada en el lugar que le estaba destinado desde un  principio, un cuarto de siglo antes.

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Pasados los años y sustituido ya el párroco que tanto abogara por hacer que arraigara la devoción a la Virgen de Lourdes en Puerto Real (11), se constituyó una asociación de devotos que se ocupara de mantener las peregrinaciones, de continuar organizándolas y de velar por los cultos en honor a la Patrona. De esta manera fue fundada la Asociación de Caballeros de Lourdes, que tomó cuerpo en 1954, siendo entonces aprobados sus estatutos por el obispo de la diócesis, Mons. Tomás Gutiérrez Díez, siendo cura propio de la Prioral el R.P. D. Salvador Mateo Núñez. La primera Junta de Gobierno la formaban un total de diez personas, teniendo como primer presidente a D. Manuel Cervera Cabello, fiel devoto y gran colaborador en el mantenimiento de las peregrinaciones.

En el año 1958, con la celebración del primer centenario de las apariciones de la Virgen en Lourdes (12), la Junta de Gobierno organizó una peregrinación hasta dicho Santuario Mariano, en Francia, donde se desplazaron los fieles peregrinos portorrealeños. El Ayuntamiento de Puerto Real, además, previa solicitud de la Junta de Gobierno, concedió desde ese año que el día once de febrero fuera considerado festividad local a todos los efectos. Tomando ejemplo de lo visto en Lourdes, se hizo confluir en la Villa a enfermos e impedidos procedentes de todas las localidades cercanas, celebrándose las peregrinaciones con procesión solemne de la Patrona y la bendición de los enfermos. Inicialmente la ceremonia de la bendición tuvo lugar en el atrio del Prioral de San Sebastián, pero más tarde, y por falta de espacio ante la gran afluencia de personas, fue trasladado el evento a la Plaza de Jesús, levantándose allí periódicamente un gran altar para la celebración de la Eucaristía y la posterior bendición de los enfermos (13).

A la vista de todos estos acontecimientos, y merced a la evolución positiva y creciente así como al auge de las peregrinaciones, el Ayuntamiento de la Villa acordó en un pleno municipal (celebrado el 27 de mayo del año 1959) otorgar a la Stma. Virgen de Lourdes la primera Medalla de Oro de la localidad, la cual fue bendecida por Mons. Antonio Añoveros, por entonces obispo coadjutor de la diócesis de Cádiz. La Medalla habría de ser impuesta a la Virgen por el entonces alcalde de Puerto Real,  Alfonso López Martínez, el mes de mayo de 1960, durante el transcurso de una eucaristía. Igualmente y como resultado de la antedicha sesión plenaria del Ayuntamiento se tomó la decisión de construir un monumento a la Patrona en las proximidades del lugar donde viviera Esperanza Gómez del Valle, la joven cuya curación daría pié a esta historia… Este monumento sería finalmente inaugurado en 1972, y es el que hoy  conocemos popularmente como la “Gruta de las Canteras”, presidido por la imagen de la Patrona.

A partir del año 1974 los actos de la peregrinación se trasladan hasta el pinar de las Canteras (14). Hasta allí es llevada la imagen de la Virgen de Lourdes  procesionalmente en el Rosario de la Aurora, permaneciendo en el pinar todo el día (en la explanada de la Gruta, acondicionada a tal efecto), hasta la tarde, cuando -con la celebración de la Eucaristía en aquel templo natural- finalizaban los actos, siendo nuevamente trasladada en procesión nuestra Patrona hasta su iglesia parroquial, acompañada por los vecinos del pueblo y demás peregrinos que acudían a Las Canteras para pasar el día. Por estas fechas, mediada la década de los setenta, y por diversas causas, se ve la necesidad de reorganizar la “Asociación de Caballeros de Lourdes”. En este momento queda constituida y registrada en el Obispado la “Asociación de Nuestra Señora de Lourdes”, Patrona de Puerto Real, nombre que la asociación continúa ostentando en la actualidad (15). En su primera etapa la asociación renovó su Junta de Gobierno en varias ocasiones, sucediéndose en la presidencia los señores Cervera Cabello, Charlo Rancés, Cervera Cervera y Escolano Paúl. Durante su nueva -y segunda- etapa, la Junta de Gobierno ha vuelto a renovarse en otras tantas ocasiones, ocupando el cargo de presidente, entre otros, los señores Vinuesa Márquez, Espinosa Martínez, Bellido Benítez, Pérez Agüera y Domínguez Rivero.

Pasados unos años vuelve a decrecer el interés por las  peregrinaciones hasta Las Canteras, bien por lo angosto del terreno, bien por los pocos servicios que existen en el mismo, bien por el abandono y agresiones de que es objeto el propio monumento erigido a la Patrona; igualmente se va dejando notar un paulatino y sensible descenso en el número de peregrinos que desde otras localidades acostumbraban a asistir  a la nuestra para los actos. Ante esta situación, las Juntas de Gobierno más recientes, en su afán de potenciar una devoción mariana más actualizada entre los ciudadanos de Puerto Real, resuelven dar un nuevo giro al planteamiento de los actos, procurando potenciar la festividad del once de febrero (16), celebrándose un triduo preparatorio y culminando los actos con la concelebración de la Eucaristía, difundida a  los hogares de la población a través de los medios locales de comunicación (especialmente los audiovisuales), y recuperando la procesión solemne de alabanza que había caído en desuso y no se llevaba a cabo desde hacía varios años.

Al mismo tiempo, y aprovechando la ubicación del Hospital Clínico Universitario en nuestro término municipal, cerca del casco urbano portorrealeño y bien comunicado con el mismo, la Junta de Gobierno de la asociación decidió tomar contacto con los capellanes y la dirección del referido centro sanitario con el objeto de establecer unas fluidas relaciones con el mismo. Fruto de las citadas relaciones será la donación de una imagen de la Patrona de Puerto Real al Hospital de nuestra localidad por parte de la Asociación de Lourdes. Esta imagen fue recuperada de la capilla del Carmen (17), debiendo ser restaurada, dado su regular estado de conservación, con anterioridad a su donación (18). Fue colocada en la capilla de su advocación en el Hospital Clínico, siendo bendecida por el entonces obispo de la diócesis de Cádiz-Ceuta, Mons. Antonio Dorado Soto.

A partir de 1992 se hace coincidir la peregrinación con la celebración del Día del Enfermo, siendo instalada con tal objeto en el vestíbulo del Hospital Universitario de Puerto Real una improvisada capilla en la que se celebra la eucaristía, con la presencia y participación de numerosos pacientes que se encuentran internados en dicho centro sanitario, así como familiares de los mismos y un nutrido grupo de fieles  portorrealeños, quienes  -junto con  la Masa Coral de la localidad- se desplazan hasta ese lugar  para compartir estos momentos de oración con todos y por todos los enfermos que allí confluyen desde todos los rincones de la geografía gaditana, enfermos  a quienes  les es administrado el Sacramento de la Unción previamente solicitado. Este mismo acto es repetido en Puerto Real, celebrándose la Santa Misa en la Prioral de San Sebastián y el Sacramento de la Unción de Enfermos en el atrio de la iglesia de la Victoria, donde se concentran enfermos e impedidos junto con los ancianos acogidos en la Residencia “Joaquina de Vedruna”, siendo trasladada hasta ese lugar la imagen de la Virgen de Lourdes en procesión.

Entre las acciones que la Junta de Gobierno de la asociación, como administradora y responsable temporal de la conservación de este Patrimonio de Puerto Real, ha acometido en los últimos años se cuenta  la tarea de recuperar el estado original de las imágenes que se veneran en la Gruta parroquial, sometiéndolas a una exhaustiva labor de limpieza y adecentamiento, ya que la acción combinada del simple (pero agotador) paso del tiempo y el humo de las velas  estaba deteriorándolas notablemente (19). Con este motivo, las imágenes de Ntra. Señora y de Sta. Bernardita abandonaron -por primera vez- su lugar habitual de veneración en la gruta de la Prioral de San Sebastián, para ser transladadas a los salones de la Parroquia de San Benito, donde se llevaron a cabo los trabajos de restauración. Durante el tiempo que duraron los citados trabajos, fue colocada en la gruta -también por primera vez en su historia- la imagen de la Virgen de Lourdes Coronada que habitualmente es sacada en procesión por las calles de nuestra localidad (20).

La actual Junta de Gobierno continúa empeñada en esta línea de acercar al pueblo de Puerto Real el conocimiento de su Patrona, y trabaja en el proyecto de recuperar y potenciar los cultos en su honor. Uno de los últimos logros conseguidos -y quizá uno de los más destacables- ha sido sin lugar a dudas la oportuna restauración del monumento que la Patrona de la Real Villa tiene erigido en el Pinar de Las Canteras (21): de este modo, en septiembre de 1994 la Comisión de Gobierno del Excmo. Ayuntamiento acordó ejecutar el proyecto, haciéndose cargo tanto de la dirección técnica como de lo concerniente a la mano de obra a emplear. Gracias a este notable esfuerzo conjunto de la Asociación, el Ayuntamiento y la ciudadanía portorrealeña finalmente se consiguió el objetivo de adecentar y restaurar el monumento a la Patrona,  haciéndole recuperar su hermosa dignidad original, para beneficio de todos.

Notas

1.  Pío X (San), nacido Giuseppe Sarto (Riese, 1835-Roma, 1914). Fue papa de 1903 a 1914 y “…mejoró los instrumentos de santificación y apostolado por medio de importantes reformas (…). Fue canonizado en 1954”; en Nuevo Diccionario Enciclopédico Larousse, VII. Barcelona, 1994, voz “Pío X”.

2.  “Lourdes, Lorda o Lurdes, c. de Francia (Hautes-Pyrénées), al S.O. de Tarbes; 16.851 hab. Construcciones mecánicas y eléctricas. Turismo. – En 1858, Bernadette Soubirous afirmó que tenía visiones de la Virgen. Desde entonces, Lourdes se convirtió en un lugar de peregrinación mundial, cuya atracción sigue creciente (estimada en más de 3 millones de visitantes al año); dos basílicas”; en Nuevo Diccionario Enciclopédico Larousse, V. Barcelona, 1994, voz “Lourdes”.

3.  La idea básica de la misión era acercar -mediante la palabra directa- la realidad de la acción divina en un punto concreto (en este caso, la aldea de Lourdes) sobre la vida cotidiana de las gentes de todo tipo y condición, especialmente de la gente sencilla (muy en la línea del pontificado de S. Pío X).

4.  A imitación de la gruta original en Francia.

5.  Véase imagen  Nº. 1 en M.J. Parodi Álvarez et al., “Iglesia Prioral de San Sebastián. Cuatro Siglos de Privilegio Real”, políptico editado por el Excmo. Ayuntamiento de Puerto Real, 1996.

6.  Vid. M.J. Parodi et. al., op. cit., apartado de Escultura.

7.   Esta enfermedad, que padecía desde niña, le impedía caminar libremente, por lo que tenía que hacerlo empleando el apoyo de dos muletas y debiendo ser auxiliada por el concurso de dos personas que la sostuvieran.

8.   Un testigo presencial del hecho, la sobrina del por entonces párroco de San Sebastián, el R. P. Ramírez Cuevas, proporcionó el relato de primera mano de los sucesos.

9.   Hasta entonces se veneraba como Patrona de la localidad a la Virgen de los Remedios.

10.  En expectativa de este acontecimiento se había mandado realizar otra imagen de la Virgen, acondicionada para ser sacada en procesión y poder ser coronada, hecho que se lleva a cabo el doce de febrero de 1913, cuando aún se estaba a la espera de la aprobación del decreto papal nombrando Patrona de la Real Villa a Ntra. Sra. de Lourdes.

11.  D. Francisco Ramírez Cuevas.

12.  1858-1958. Las primeras apariciones y sanaciones tuvieron lugar en 1858.

13.  Es innegable que, al estar movidos por la fé los asistentes a los actos, muchos de quienes participaron en estas peregrinaciones hubieron de sentir el consuelo y el alivio en sus padecimientos.

14.  Recordemos que con anterioridad se habían celebrado en el casco urbano: en la Prioral y su atrio y en la Plaza de Jesús.

15.  Cabe señalar -como apunte significativo- cómo desaparece el apelativo de “Caballeros” en la nueva denominación de la asociación, fruto del nuevo espíritu de mayor apertura que guía las reformas.

16.  En este “subir y bajar” de las devociones, la festividad de la Patrona el once de febrero había sido un tanto olvidada, frente a la peregrinación a la Gruta de las Canteras, que sí había cobrado un mayor realce.

17.  Se trata de la capilla de Ntra. Señora del Carmen, sita en el Gallinero, junto a los Jardines del mismo nombre, hoy sede de la Hermandad de El Rocío de Puerto Real.

18.  Dicha restauración de la imagen de Ntra. Señora de Lourdes fue llevada a cabo por el artista portorrealeño D. José Belizón Tocino.

19.   Para las labores de restauración se contó con la intervención de D. Eloy Jiménez de la Cruz, quien, auxiliado por un equipo de jóvenes colaboradores, consiguió recuperar los colores originales de la Virgen y de la imagen de Santa Bernardita.

20.   Esta imagen  habría igualmente de pasar por las hábiles manos de Jiménez de la Cruz, quien recuperó acertadamente el bordado original del manto de la Virgen, oculto bajo una ancha franja dorada -resultado de anteriores y relativamente desacertadas intervenciones. También se trabajó sobre la peana de la Virgen, que cuenta con dos ángeles músicos sentados sobre una nube; a estos ángeles les cambió notablemente la tonalidad del color de sus vestiduras, dándoseles un tono más natural y acorde con el conjunto.

21.   El monumento -la “Gruta de Las Canteras”- había sido objeto de dejadez en el transcurrir de los últimos años así como de diversos actos vandálicos a lo largo del citado año de 1994, a consecuencia de los cuales se hizo necesario acometer una urgente labor de reforma del mismo y una no menos urgente restauración de la dañada imagen de Nuestra Señora de Lourdes, todo lo cual fue final y felizmente llevado a término.

Nota Bibliográfica

Libros de Actas Capitulares de la Asociación de Lourdes.

I.         1954-1977

II.        1977-1992

III.      1992- —–

Estatutos de la Asociación de Caballeros de Ntra. Señora de  Lourdes, 1953.

Estatutos de la Asociación de Ntra. Señora de Lourdes, 1977, 1990.

A.A.V.V.

– Puerto Real. Boletín Extraordinario de la Asociación de Caballeros de Lourdes con motivo de la 46 Peregrinación. I, 4. Puerto Real, 1956.

Barbé, D.

– Lourdes. Ayer. Hoy. Mañana.

(Traducción del francés de D. Rafael Pijoán)

Madrid, 1893.

Boletín Oficial del Obispado de Cádiz. 14. Año LVIII, 1911, pp. 177-ss.

Gámez Coto, J.

– Flores entre las Peñas.

Jerez de la Frontera, 1959.

Muro Orejón, A.

“La Virgen de Lourdes en los Archivos Municipales de Puerto Real”, en A.A.V.V., Nuestra Señora de Lourdes, Patrona de Puerto Real. 75 Aniversario,1913-1988. Puerto Real, 1988.

Información en periódicos (artículos múltiples entre 1921 y 1997).

– “Diario de Cádiz”

– “Marcador”

– “La Palestra”

–  Revista “El Dique”

– “ABC”

– “El Periódico”

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