La Plataforma por las Aletas, desde hace ya dos años, viene trabajando altruistamente en defensa del Proyecto de Las Aletas frente a los que, por una u otras razones, vienen centrando su empeño en cavarle la tumba. Este apoyo se está prestando por personas de muy distinta orientación política que, en un esfuerzo continuo para superar sus diferencias, permanecen unidos y sensibilizados por un interés común superior ante la situación socioeconómica desastrosa que vive la ciudad de Puerto Real y toda la comarca. Esta situación está evidenciada por el terrible dato que arroja el desempleo exhibido tozudamente por las encuestas que sitúan el paro en torno al 40%: dato totalmente inaceptable.

Para las diversas Administraciones públicas, para los jueces y para los hoy victoriosos recurrentes, puede que este dato carezca de importancia vital, da la impresión que así es. Para la Plataforma por las Aletas representa la constatación de un drama social y muchos personales, y evidencia la decadencia futura de la zona. Nuestra ilusión se centraba en la creencia de que este proyecto podría ayudar paliando, en parte, esta dura situación. Es por esto que habíamos depositado nuestra confianza en las Administraciones y Organismos que tenían encomendada la gestión, técnica y económica, de tan vital y ambicioso proyecto a desarrollar con los recursos financieros puestos a su disposición, por la ciudadanía, vía los impuestos cuyo pago tienen que soportar con su continuo esfuerzo.

A la vista del nuevo pronunciamiento del Tribunal Supremo de Justicia del pasado 31 de marzo de 2017, tenemos que expresar nuestra decepción y censura de esta gestión, a la vista de los resultados obtenidos en su casi tres lustros de ejecución que se pueden resumir diciendo que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”, así ha sido y así nos va e irá.

Primera confusión: las Aletas fue marisma pero hoy no se puede decir que lo sea. La mayor parte de los lugareños sabemos y con ellos, por razón de obligación, Tribunales y Administraciones, que a partir de 1956 al producirse la corta del brazo de mar que la bañaba, el Río San Pedro, se siguió un proceso de desecación y endulzamiento de la mano del Ministerio de Agricultura, primero de su Instituto Nacional de Colonización y, más tarde, del IRYDA, organismos ambos de nula proyección marítima.

Esto, que es de conocimiento general, ha tenido que dejar la correspondiente argumentación, de hecho y de derecho, como para poder sostener que el deslinde de la zona Marítimo Terrestre considerado, no se ajusta ni a los más de sesenta años de historia, ni a la situación real actual de la mayor parte del espacio elegido para el Proyecto, hoy tumbado por Sentencia del Supremo. El sentido común dicta que para la siembra se requiere agua dulce y para la marisma agua salada y que una y otra son incompatibles para sus respectivos fines. La pleamar de la salada es la que sirve para establecer los límites del dominio marítimo terrestre. Las pleamares hace ya más de sesenta años que no visitan la Aletas por decisiones sucesivas de distintas Administraciones.

Los Tribunales de Justicia, indudablemente, ajustan su actuación a la ejecución de las leyes y del derecho y a los ciudadanos nos toca acatar sus decisiones. Pero puestos a que una sentencia entre en la bondad de la realidad de los requerimientos técnicos y estratégicos de un emplazamiento logístico pretendido en relación con un desarrollo portuario concreto, decidido por quienes tienen mandato y responsabilidad administrativa para hacerlo; puestos a considerar esta realidad ¿que impide, para dictar sentencia, considerar el historial de la realidad de la acción de las mareas explicado anteriormente?

Es indudable que la suma de las condiciones ferroviarias, portuarias y de carreteras del emplazamiento hoy tumbado con esta Sentencia son difícilmente igualables por ninguna de las alternativas que ya se están pregonando. Con independencia de que dañen o no a sus correspondientes ecosistemas, a algunas habrá que llevar el ferrocarril y a otras hasta construirles un puerto tierra adentro.

Puerto Real, dentro de la comarca de la Bahía de Cádiz, es alumno aventajado en la asignatura medioambiental teniendo comprometido el 70% de su término en algún tipo de protección. En el Parque Natural de la Bahía tiene 2.900 hectáreas aportación superior a las de sus cuatro coparticipes: Cádiz, San Fernando, Chiclana y El Puerto de Santa María. Su participación supone una tercera parte del total aunque no tenga una respuesta equivalente en cuanto a la implantación de inversiones para la acogida de visitantes. En su término hay un total de 3.959,7 Ha de especial protección en donde, por supuesto, no se hayan los espacios del Proyecto de Las Aletas. Puerto Real, además, es alumno extraordinariamente aventajado en cuanto al mantenimiento de sus cañadas y vías pecuarias con 900 hectáreas más, que suponen la casi totalidad de su deslinde, con una dimensión más que aceptables sobre todo si se compara con sus municipios vecinos.

Sin embargo la respuesta y el trato de las organizaciones que militan en la protección del ecosistema, no puede ser más ingrata y severa para con su mejor cliente en la zona. No suele ser, para nada, igual de tolerantes que lo es con actuaciones en municipios vecinos en los que no se han aplicado con la misma severidad: nos referimos a procesos de autoconstrucción en suelos no calificados o la urbanización de espacios que anteriormente fueron salinas recordándolas con su nombre. Con Puerto Real han intervenido, con tenacidad asombrosa, en destruir muchos de sus sueños y planes de desarrollo económico: en la década de los 80 en el intento de incorporarse al desarrollo turístico que supuso el Golf de la Zarza, en los comienzos del presente siglo, en el proyecto industrial de ampliación de Airbus o el docente de ampliación de la Universidad hacia la Nacional IV retrasándola por más de diez años y, ahora, las Aletas; cabe preguntarles que tienen pensado hacer con los más de sus 7.000 ciudadanos que no encuentran donde trabajar ¿Cuál es su receta para esto?.

¿Y ahora qué? La Plataforma por las Aletas se sumará a toda iniciativa que, en positivo, se promuevan para salvar, del destrozo provocado en el Proyecto por la reciente Sentencia, lo más que se pueda y de la mejor manera minimizando, en lo posible, los daños económicos y sociales que nos ha traído, procurando dar continuidad, en el suelo de las Aletas no afectado por el DMT, a la inversión que desde hace más de una década está en marcha, promoviendo de cara al futuro la modificación de sus límites con arreglo a la realidad histórica de este emplazamiento. Todo para intentar evitar entrar en un laberinto de compensaciones económicas tras el fracaso de un proyecto aprobado e intervenido por los correspondientes instrumentos de planeamiento urbanístico del PGOU y el POT (ZERPLA 5) desde hace ya más de dos décadas.

Plataforma “Por Las Aletas”