En Puerto Real, frente a la fábrica de Airbus en nuestra localidad, espátulas y águilas pescadoras convivían en la isla de La Covacha hasta que hace dos años un temporal la inundó.

Ahora, los trabajadores de esa factoría han decidido hacer una colecta para que la isla emerja de nuevo y esas aves puedan recuperar el hogar perdido.

El temporal que azotó la bahía de Cádiz en 2015 rompió las compuertas que controlaban la entrada de agua a la isla de la Covacha, un lugar de gran valor para la anidación de aves.

La asociación Salarte, el Fondo para la Custodia y Recuperación de la Marisma Salinera, autorizada por la Junta de Andalucía para la gestión integral como reserva para la biodiversidad marina y acuática de La Covacha, elaboró un proyecto para que la isla pudiera emerger de nuevo.

Es una obra pequeña, pero compleja, porque se tiene que hacer de manera artesanal, como detalla el presidente de Salarte, Juan Martín.

“Se tiene que hacer con cinco personas, sin maquinaria, para reunir escolleras, fangos vírgenes, empalizados con los que recuperar la puerta de afuera, cerrar el perímetro y lograr que la lámina de agua sea permanente y pueda volver la colonia de espátulas a esta zona”, concreta.

Salarte contactó con Airbus para dar a conocer este proyecto de recuperación de una isla, que se puede observar al detalle con telescopios desde las ventanas o la azotea de la factoría, y de ahí surgió la posibilidad de que los trabajadores de Puerto Real pudieran contribuir al proyecto mediante el sistema de crowfunding, una colecta con fines medioambientales.

“El parque natural necesita tu ayuda. Uno de los espacios de mayor interés para la diversidad del parque, la isla de La Covacha, ha dejado ser zona de cría de aves”, reza el mensaje que fueron recibiendo los operarios de la fábrica para difundir la campaña de recogida de dinero.

La dirección de la empresa se ha comprometido a aportar la misma cantidad económica que recauden sus operarios.

El propio Martín visitó las instalaciones de Airbus para explicar a los trabajadores que, al romperse las compuertas que controlaban las entradas de agua, la isla quedó inundada, por lo que las espátulas tuvieron que buscar un nuevo destino.

Tampoco pudieron regresar las águilas pescadoras que en 2014 eligieron este espacio como el primer intento de reproducción no asistido en el parque natural, desde su extinción como ave reproductora a mediados del siglo XX.

La Covacha es una antigua salina y forma parte del conjunto de islotes del Trocadero, que ha sido declarado paraje natural, zona de reserva y zona especial de conservación de la red ecológica europea Natura 2000.

De la gestión de esta reserva se encargará Salarte, a la que la Junta ha premiado recientemente con la bandera de la provincia de Cádiz con motivo del Día de Andalucía.

Esta asociación se dedica a preservar, conservar y recuperar los hábitats naturales y procesos ecológicos, fomentar la investigación y desarrollar un turismo ornitológico sostenible con actividades didácticas.

Concretamente en La Covacha ese estudio tratará de analizar la compatibilidad y viabilidad del turismo de avivamiento de aves con la colonia de espátulas, además de la investigación de las comunidades acuáticas naturales, la repercusión del manejo extensivo sobre la biodiversidad y el desarrollo de programas de educación ambiental.

La idea es que a finales de este verano, cuando termina la época de reproducción de aves, comience el arreglo de la compuerta, ya que, de lo contrario, si se empezara antes, se provocarían molestias a la fauna silvestre.

Salarte sí está a punto de terminar la restauración de la salina de El Consulado, donde están trabajando cuatro profesionales de Puerto Real para reconstruir la compuerta principal de la isla del Trocadero.

FUENTE: EFE