En el anterior artículo de esta serie nos acercábamos al tema de la “Línea del Cielo” en Puerto Real, ese “Skyline” portorrealeño al que tan acostumbrados estamos y en el que se reflejan las siluetas de nuestros edificios más altos, de nuestras torres más señeras, tanto civiles como religiosas.

Fundamentalmente nos aproximábamos a los perfiles de este “Skyline” en el contexto urbano de la Real Villa, en lo que atañe al casco histórico de Puerto Real, aunque es de señalar que la Línea del Cielo de Puerto Real se completa con los perfiles de las grandes torres y alturas de nuestra Bahía y nuestros Astilleros, la Torre de la Luz de la orilla portorrealeña, los Pórticos (las grandes y ya históricas grúas de nuestros Astilleros), verdaderas montañas de nuestro paisaje cotidiano que conforman el más auténtico “Skyline” no sólo de Puerto Real sino del conjunto de la Bahía de Cádiz, una Línea de Cielo portorrealeña que puede decirse trasciende de lo local para entrar a formar parte del dibujo, amplio, global, de los perfiles del cielo de la Bahía.

Pórticos de Navantia sobre la Barriada del Río San Pedro.

Pórticos de Navantia sobre la Barriada del Río San Pedro.

Volviendo al caso de Puerto Real, específicamente hablando, es de señalar que habitualmente, a la hora de abordar el tema de los oteros sobre la Bahía, de las alturas privilegiadas desde las cuales nuestros antepasados -en tiempos de la Colonia, que diría García Márquez- centramos por lo general el foco de nuestra atención en algunos elementos singulares como las torres miradores de las casas de cargadores de Indias, de las casas palacio que pertenecían a la burguesía y la nobleza comercial gaditana de siglos anteriores (especialmente, en el Setecientos, en el muy próspero siglo XVIII que conociera el traslado de la Casa de Contratación desde la ciudad de Sevilla hasta Cádiz en el año 1717, una Casa de Contratación desde la que se centralizaba el comercio con las colonias hispanas, convirtiéndose la Bahía gaditana en el verdadero epicentro de la actividad económica comercial delos Reinos Hispánicos durante todo el siglo XVIII, lo que ciertamente repercutió positivamente en la vida de Puerto Real).

Torres de alta tensión en Cádiz

Torres de alta tensión en Cádiz

Pero existen otras torres incluso más altas desde las cuales los portorrealeños de hace dos, tres, cuatro y cinco siglos podían contemplar el mar (muchas veces es de imaginar que con no poco nerviosismo…), asomándose al horizonte en busca de velas amigas o, lo que no era tan extraño, de naves enemigas de distinta procedencia y nada claras intenciones (recordemos en este sentido fechas tan oscuras como 1596 ó 1702…, cuando la Bahía gaditana fuera asolada por enemigos foráneos, ingleses en 1596 y anglo-holandeses en 1702, con funestas consecuencias para Puerto Real, por ejemplo).

Así, además de los oteros de las casas particulares -las torres miradores de la Bahía (y de Puerto Real en el caso que nos ocupa en particular)- los edificios religiosos, los templos especialmente, disponían también de unos muy afortunados miradores: las torres de las iglesias. Es de señalar que estos edificios religiosos desempeñaban unos servicios no sólo espirituales, sino también materiales: así, como hemos tenido ocasión de comprobar en el caso de la Prioral de San Sebastián (asunto y monumento portorrealeño sobre el que hemos tratado, por ejemplo, en varias ocasiones en este espacio digital de “Puerto Real Hoy” precedentemente), las funciones defensivas (por ejemplo como posible baluarte y refugio último de la población de la Villa en caso necesario) formaban parte de los cometidos para los que fue pensada y construida esta sólida iglesia allá por las postrimerías del siglo XV y los albores del Quinientos.

20160514_cultura_historia_torre_san_sebastianConsideradas las premisas expuestas en los anteriores artículos que hemos dedicado a este tema (y que aparecen recogidos en la Bibliografía que cierra este pequeño trabajo), podemos señalar a este “otro tipo” tipo de torres con funcionalidad como miradores que vienen a representar las torres de San Sebastián, de San José y de la Victoria (así como las de otras iglesias portorrealeñas ya desaparecidas, como San Juan de Letrán y San Benito, por ejemplo).

Las funciones de dichas torres no eran ni exclusiva ni principalmente las de carácter económico sino las de índole y naturaleza religiosas, como es de comprender. Además, y como se ha señalado, el uso defensivo ha de ser igualmente tenido en cuenta: las torres de las iglesias de la Villa debían cumplir un cometido defensivo ayudando a los vecinos a -llegado el caso- protegerse frente a los no pocos peligros venidos del mar, Y ello sin menoscabo de la existencia en Puerto Real (en unos u otros momentos históricos) de otras torres defensivas de naturaleza militar, caso de la torre del Berroquejo (alejada de la costa y destinada al control del territorio en época medieval -hoy en término de Jerez de la Frontera pero tan vinculada históricamente a nuestra Villa y su territorio), o de la torre que diera nombre precisamente a la calle de la Torre (antigua denominación de la Calle Real y en la que se ha querido ver alguna vez a la Torre de Gonzalo Díaz, del siglo XIV…, una identificación entre la calle de la Torre y la Torre de Gonzalo Díaz, efímero señor de algunas tierras en este entorno en el siglo XIV difícil de sostener -es posible que esa Torre de Gonzalo Díaz guarde relación con nuestro actual término municipal, si bien es difícil ponerla firmemente en relación con uno u otro espacios concretos del mismo, y más aún de nuestro caserío urbano actual).

Por lo que atañe a la distribución de las torres en el solar urbano de la Villa, cabe señalar que el reparto de las mismas en este entorno apunta netamente en la dirección de su funcionalidad práctica (esta funcionalidad es el elemento determinante de cara a su localización en el casco urbano portorrealeño, en fin): los miradores (de una u otra naturaleza) se ubican esencialmente en lugares desde los cuales se podía otear las aguas de la Bahía. Parece ser que la línea más lejana del borde litoral, el límite para el emplazamiento de estas torres en nuestro solar histórico, se encontraría en la calle San José (antigua Huesos), esto es, en lo que podía venir a representar la zona de la cima de la colina sobre la que se asienta el casco urbano portorrealeño, o -mejor dicho- en la parte de la misma que empieza a declinar, en dirección Norte, si tenemos en cuenta que la antigua -y hoy desdibujada colina- sobre la que se asienta el casco histórico portorrealeño tiene su punto más alto en la esquina de la calle Cruz Verde con Teresa de Calcuta (antes Carretera Nueva), desde donde desciende en dirección al mar, de una parte, y en dirección a Las Canteras, de otra, hacia el septentrión).

El perfil con el que Puerto Real presenta su casco viejo ante los ojos de quien lo contempla desde el mar (quizá su más auténtica, su más íntima y verdadera cara, su fachada más emblemática y completa), el “Skyline” portorrealeño (como lo hemos venido denominando en las líneas precedentes), cuenta entre sus componentes esenciales con las torres miradores de la época colonial -como la entrañable Petitorre de la Ribera del Muelle- así como con las torres de las iglesias históricas de la Villa, elementos todos que recortan la silueta de nuestro pueblo sobre el cielo y dan forma a la imagen de un Puerto Real que es y que fue.

No son muchos, cuantitativamente hablando, los elementos reseñables en este contexto, quizá, en el casco histórico de Puerto Real, un casco histórico tan mal tratado por las destrucciones que ha padecido en varias ocasiones a lo largo del tiempo (como a principios de los siglos XVIII y XIX, por ejemplo), pero no debemos pasar por alto el peso de lo cualitativo en este sentido.

Elementos como nuestras (no demasiadas) torres miradores civiles, como la Petitorre, o como las torres de nuestras iglesias históricas (San Sebastián, La Victoria y San José), por ejemplo, son algunos de los tesoros de nuestro Patrimonio Histórico que forman parte de la vida cotidiana de todos los portorrealeños, que nos acompañan y que dan forma al perfil de nuestra ciudad proyectada contra el cielo, sobre el azul que nos cubre sin pedir nada a cambio.

NOTA BIBLIOGRÁFICA

Sobre este tema hemos tenido modo de tratar en ocasiones anteriores, de una u otra manera, de forma directa o indirecta. Como en el anterior artículo señalábamos que haríamos, acompañamos este texto con una sucinta bibliografía que recoge (sin pretensiones de exhaustividad) algunos de los diferentes trabajos en los que hemos tratado de aproximarnos a este particular, en solitario o en compañía de otros colegas.                            

PARODI ÁLVAREZ, M.J.

– (2002), Puerto Real en la Historia. Ensayo de Bibliografía Histórica Portorrealeña. Sevilla.

– (2006), Historia de bolsillo. 10 Sueltos sobre Puerto Real. Puerto Real.

– (2006), Puerto Real en la Historia (II). Nuevo Ensayo de Bibliografía Histórica Portorrealeña. Puerto Real.

– (2010): “Puerto Real: ciudad abierta, defensa cerrada. La Torre de la Iglesia Mayor Prioral de San Sebastián como hito defensivo en el desarrollo de una trama urbana medieval y moderna en la Andalucía Occidental”, en Actas del V Congreso Internacional sobre Fortificaciones “Fortificación y Ciudad”. Alcalá de Guadaira (Sevilla), pp. 77-85.

– (2016): “La torre de la Prioral como hito defensivo en el Puerto Real bajomedieval (I). Puerto Real Hoy, 13.II.2016.

– (2016): “La torre de la Prioral como hito defensivo en el Puerto Real bajomedieval (II)”. Puerto Real Hoy, 20.II.2016.

PARODI ÁLVAREZ, M.J. y ALCEDO TORRES, J.M. (1996): Políptico “La Iglesia Mayor Prioral de San Sebastián de Puerto Real, Cuatrocientos años de Privilegio Real“. Puerto Real.

– (1997): “Las Torres Miradores”, en “Puerto Real Información”, 29.V.1997.

– (1998): Serie de 10 documentales “Imágenes de un Pueblo”, sobre Patrimonio Cultural, Monumental y Artístico de Puerto Real (formato vídeo S.V.H.S.; emitidos por Teledistribución-Puerto Real en 1998): idea original, guión y dirección.

Parodi Álvarez, M.J. e Izco Reina, M.J.

– (2000): “Torres-miradores, oteros privilegiados de la Bahía (I)”, “Diario de Cádiz”, 03.VII.

– (2000): “Torres-miradores, oteros privilegiados de la Bahía (II)”, “Diario de Cádiz”, 31.VII.

– (2005): Puerto Real. Apuntes para su Historia. Noticias, datos, documentos y curiosidades sobre la Historia de Puerto Real. Sevilla, 2005.

Izco Reina, M.J. y Parodi Álvarez, M.J.

– (2001): La iglesia parroquial de San Sebastián (medio milenio de Historia). Sevilla.